Uruguay producirá hasta 22 toneladas al año de marihuana barata y controlada
MONTEVIDEO, Uruguay (3 Mayo 2014).- Uruguay es un
pequeño y despoblado país de 3,5 millones de habitantes conocido por sus verdes
pastos y sus vacas. Ahora, un nuevo cultivo quiere robar protagonismo a su
codiciada industria cárnica: la marihuana. El "experimento" (como lo
denominó el actual presidente de Uruguay, José Mujica) permitirá la producción,
distribución y venta de cannabis a manos del Estado. Algo inédito en el mundo.
Y más en una región que se desangra desde hace décadas por el narcotráfico y la
guerra contra las drogas.
El presidente de la Junta Nacional de Drogas (JND),
Diego Cánepa, presentó el sábado la normativa que desarrolla la Ley aprobada a
finales del año pasado. El funcionario anunció que todos los consumidores
tendrán que registrarse en una base de datos (que funcionará con la huella
dactilar) y su venta se limitará a 10 gramos a la semana por persona.
La marihuana podrá adquirirse en las farmacias a
menos de un euro el gramo (precio regulado), y su consumo en vía pública o
locales de ocio tendrá limitaciones similares al alcohol y el tabaco. Uruguay
producirá hasta 22 toneladas de marihuana al año para consumo local.
Además de las farmacias, la ley permite el cultivo
doméstico o inscribirse en un club cannábico: seis plantas por casa y hasta 99,
en asociaciones de entre 15 y 45 miembros -unos 40 gramos al mes por socio. La
norma intentará poner coto a su consumo. Si alguien compra en las farmacias no
podrá cultivar legalmente en su domicilio o pertenecer a uno de estos clubes.
También excluye a los turistas y prohíbe su venta a menores de 18 años.
La amplia reglamentación, de 104 artículos,
establece la creación de un Instituto de Regulación y Control del Cannabis
(IRCA), que será el encargado de registrar, autorizar y regular el mercado de la
marihuana, otorgando licencias y controlando el cultivo de la planta.
Como máximo se cultivarán 10 hectáreas de marihuana
en todo el país, con aproximadamente 1,5 hectáreas por empresa adjudicataria.
Aunque la ley se aprobó en diciembre 2013, la
producción y venta de cannabis sigue siendo ilegal en Uruguay y seguirá siendo
así hasta finales de este año. El Gobierno de Mujica insiste en que necesita
tiempo para desarrollar todo el sistema, pero existen otras razones que
explican por qué la medida no avanza según el calendario.
Dejando a un lado Montevideo, donde se concentran
1,3 millones de habitantes que en su mayoría podrían respaldar la norma, la
legalización del cannabis es tremendamente impopular en el interior del país.
Según la mayoría de encuestas, entre el 64% y el 66% de la población rechaza la
medida.
Requisitos
y sanciones
Será penalizado todo conductor al que se le detecte
THC, la sustancia psicoactiva del cannabis, en las pruebas de control de saliva
que las autoridades de tránsito le practiquen.
"Fumar cannabis durante jornada de trabajo y
durante todo el tiempo que el empleado esté al servicio del empleador"
también será motivo de sanción, según Cánepa.
Previo acuerdo con los sindicatos, se podrán hacer
"controles aleatorios no invasivos" en las empresas para detectar a
los trabajadores que entren bajo los efectos del cannabis, sobre todo en
labores de riesgo.
También se prohíbe realizar concursos o torneos
"que promuevan el consumo de cannabis".
Toda la marihuana que se produzca en el país no
podrá exceder del 15% de contenido en THC. Cualquier persona que contravenga
estas medidas, como por ejemplo los que intenten vender parte de su producción
doméstica en el mercado negro, seguirán incurriendo en los delitos tipificados
en el código penal y estarán sujetos a sanciones.
¿Impacto
electoral?
Mujica, un antiguo guerrillero Tupamaro que fue
detenido hasta en cuatro ocasiones durante la dictadura y pasó unos 15 años en
la cárcel, ha agotado su único mandato y no puede presentarse a las próximas
elecciones presidenciales en octubre. La coalición de izquierdas que abandera
(Frente Amplio) teme que la legalización de la marihuana reste votos a la nueva
candidatura. El también ex presidente Tabaré Vázquez (2005-2010) sería el
recambio más sonado para sustituir al líder uruguayo.
El Frente Amplio de Mujica, que según cierta prensa
anglosajona representa la izquierda que necesita América Latina, tendría el
apoyo del 44% de los votantes, frente a un 33% del Partido Nacional y un 17%
del Partido Colorado, según las últimas mediciones difundidas en abril.
En el plano internacional, Mujica y su experimento
cannábico tiene muchos apoyos, pero también muchos detractores.
Algunos ex presidentes latinoamericanos ('todos ex',
cuando estaban en el cargo nunca plantearon este debate o lo hicieron de forma
muy tímidamente) han alabado la actitud valiente de su colega. Mientras que la
poderosa Open Society Foundations -del especulador, inversor y multimillonario
convertido a filántropo George Soros- asesora al país para que la legalización
de la marihuana sea un punto de inflexión en esta política contra las drogas
que declaró de manera unilateral Richard Nixon en 1971.
La ONU, por su parte, ha advertido al Gobierno de
Mujica que de aprobar la legalización de la marihuana estaría violando acuerdos
y tratados internacionales, como la Convención Única de 1961 sobre
Estupefacientes, adoptada por 186 países, incluido Uruguay.
El consumo de marihuana en Uruguay (y también en
Argentina) es legal desde hace décadas, pero no su producción y su venta. Lo
inédito del plan uruguayo (frente algunas zonas de EEUU) es que parte de la
producción y la distribución de la droga será responsabilidad del Estado y de
instituciones públicas. En este sentido, Mujica quiere que las plantaciones de
marihuana sean custodiadas por militares, quienes pasarán de quemar los
cultivos a protegerlos como activos tan preciados como las vacas.



No hay comentarios.: