KABUL (7 Septiembre 2014).- Un tribunal de Kabul ha
condenado a muerte este domingo a siete de los 10 miembros de una banda
acusados de violar a cuatro mujeres en las afueras de la capital afgana el
pasado 29 de agosto. El caso generó una gran conmoción en el país, hasta el
punto de que se han repetido manifestaciones de protesta para exigir justicia
por lo ocurrido y de que nunca antes se había juzgado un caso de violación en
Afganistán con tanta celeridad y de forma pública.
La vista se retransmitió este domingo en directo por
televisión. El presidente afgano, Hamid Karzai, se mostró dispuesto a ejecutar
la sentencia de forma inmediata, antes de dejar su cargo este mes.
Los violadores iban vestidos con uniforme de policía
en el momento de la agresión y dieron el alto a cuatro vehículos que regresaban
de una boda en el distrito de Paghman, al oeste de Kabul. Robaron a sus
ocupantes varones, y se llevaron a las mujeres: cuatro en total, a quienes
violaron en grupo. Se calcula que diez personas participaron en los abusos,
pero sólo siete fueron detenidas. Las otras tres huyeron.
Derecho a recurrir
Los siete condenados son considerados culpables de
robo, secuestro y violación, según el veredicto anunciado por un juzgado de
Kabul este domingo, y podrían morir en la horca si se confirma la sentencia.
Los acusados tienen ahora derecho a recurrir.
"Estoy totalmente en contra de enviar a alguien
a la horca y siempre me he opuesto a este tipo de castigos, pero insto al
Tribunal Supremo a que los condene a muerte", declaró Karzai, ante un
grupo de mujeres que se reunieron con él en Kabul para exigir justicia.
La Constitución afgana castiga con más severidad el
robo que la violación y uno de sus artículos incluye la pena capital para casos
de "asalto a punta de pistola". La violación no se consideraba delito
en Afganistán hasta 2009, año en que se aprobó la Ley sobre la Eliminación de
la Violencia contra las Mujeres en el país. De hecho, es habitual encontrar a
mujeres violadas en las cárceles afganas, acusadas de haber mantenido
relaciones sexuales fuera del matrimonio, aunque fueran en contra de su
voluntad. El sexo fuera del matrimonio es delito en Afganistán y se castiga con
penas de prisión.
Un avance y un paso atrás
Por lo tanto, el hecho de que la Justicia haya
reaccionado con tanta celeridad en el caso de las cuatro mujeres violadas en
Paghman supone un gran avance. Sin embargo, las sentencias de muerte son un
paso atrás. La Comisión Independiente de Derechos Humanos en Afganistán (AIHRC)
ha solicitado formalmente en más de una ocasión una moratoria en el
cumplimiento de las condenas de muerte en el país al considerar que en
Afganistán no existen garantías jurídicas suficientes para realizar procesos
judiciales justos.
En diciembre de 2008 la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) publicó un estudio en que destacaba
que sólo el 11,6% de los jueces de Afganistán eran licenciados en Derecho. La
mayoría, casi la mitad (el 44%), había estudiado en la facultad de estudios
islámicos, y el 36,6% nunca había pisado una universidad.
En Afganistán el presidente debe firmar
personalmente las sentencias de muerte para hacerlas efectivas. Karzai ha
rubricado más de 30 durante su mandato, y ahora pretende firmar siete más antes
de dejar la presidencia este mes.
Por MÓNICA BERNABÉ/El Mundo


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