BILBAO (4 Septiembre 2014).- Si algún temor albergaba Mike Krzyzewski en esta
primera fase de la Copa del Mundo era que alguna lesión le trastocara los
plantes. Ninguno de los rivales aterrizaba con capacidad de hacer tambalearse a
los EEUU, pero los percances físicos escapan a cualquier control y a todas las
precauciones posibles.
En medio lo que debía ser un final feliz de la estancia
en Bilbao del 'Team USA', una mala caída de Kyrie Irving en una penetración a
canasta ante Ucrania cambió el rostro de los americanos (71-95).
Seguramente no sea nada, habrá que verlo, pero el
base de los Cavs abandonó con dolor la pista, apoyado sobre el hombro de uno de
los miembros de la expedición. La mano en las lumbares, los dientes apretados y
la mirada al techo. La única mácula en esta cómoda semana.
Cuando Irving hincó la rodilla apenas quedaba un
minuto de un encuentro sin demasiada historia. Ucrania sólo iba a avanzar a la
segunda fase si ganaba el choque, una posibilidad entre un millón, por mucho
que consiguieran ganar el primer cuarto (19-14) gracias a un pírrico 6/19 de
los yanquis en tiros de campo.
Pero como les ha pasado a todos los equipos, el avance
del partido fue favoreciendo la inercia anotadora de EEUU. Y ante eso, o hay un
gran equipo, o nada se puede hacer. El segundo cuarto (13-30 para 32-44) ya
destruyó cualquier ilusión ucraniana.
México será el próximo rival de los americanos, una
selección que a priori tampoco debe generarle mayores problemas. Será ya en
Barcelona. Bilbao se queda huérfana ya de Copa del Mundo con el recuerdo
imborrable de los partidos de EEUU y de la admirable afición finlandesa, que se
va a su casa tras dos derrotas de su selección en las dos últimas jugadas.
Por
SERGIO R. VIÑAS/El Mundo


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