WASHINGTON (6 Septiembre 2014).- En una marcha atrás
de su promesa de que actuaría en torno a la reforma migratoria al final del
verano, el presidente Barack Obama decidió demorar cualquier acción del poder
ejecutivo hasta después de las elecciones legislativas de noviembre, informaron
funcionarios de la Casa Blanca.
Ciertamente que la medida hará enfurecer a los
activistas por la inmigración, al tiempo que ofrece alivio a algunos demócratas
vulnerables que enfrentan campañas apretadas para reelegirse al Senado.
Dos funcionarios de la Casa Blanca dijeron que Obama
llegó a la conclusión de que brincarse al Congreso por medio de acciones del
poder ejecutivo politizaría el asunto y afectaría los intentos futuros por
lograr una reforma amplia.
Los funcionarios, que hablaron bajo condición de no
ser identificado con el fin de poder declarar sobre la decisión del presidente
antes de que sea anunciada oficialmente, dijeron que el mandatario la tomó
mientras regresaba a Washington de una cumbre de la OTAN en Gales.
Obama se comunicó telefónicamente con algunos
aliados desde el avión presidencial y les informó su decisión, agregaron, e
hizo más llamadas desde la Casa Blanca el sábado.
Dijeron que el presidente no tiene un calendario
específico para actuar, pero que de todas formas tomará sus medidas ejecutivas
antes de que concluya el año.
En un discurso en el Rosedal de la Casa Blanca el 30
de junio, Obama dijo que le había dado instrucciones al secretario de Seguridad
Nacional Jeh Johnson y al secretario de Justicia Eric Holder para que le dieran
recomendaciones en torno a una medida del ejecutivo al respecto para fines del
verano. El presidente también prometió que "aplicaría esas recomendaciones
sin mayores demoras".


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