Por primera vez un exnuncio es encerrado en su vivienda en el Vaticano; es juzgado por pederastia
CIUDAD DEL VATICANO (24 Septiembre 2014).- Nunca se
había visto a un sacerdote, y menos aún a ex nuncio apostólico, encerrado en su
vivienda del Vaticano. Pero el martes ha ocurrido: el polaco Jozef Wesolowski,
de 66 años y embajador de la Santa Sede en la República Dominicana desde 2008
hasta su destitución el año pasado, se encuentra bajo arresto por pederastia.
Primero fue condenado a colgar los hábitos, obligado a dejar el sacerdocio. Y
ahora ha sido directamente recluido.
Wesolowski está siendo juzgado en el Vaticano por
abusos sexuales a menores, un cargo por el que ya en junio pasado fue declarado
culpable en primer grado en el juicio canónico por pedofilia que abrió contra
él la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero este martes, ante la
gravedad de los testimonios que pesan contra él y dentro del proceso penal que
también siguen contra él los tribunales del Vaticano, el ex nuncio en santo
Domingo ha sido detenido por orden del fiscal. A eso de las 17.00 horas un
grupo de agentes de Gendarmería vaticana le ha arrestado, le ha comunicado
oficialmente las graves imputaciones que pesan contra él y le prohiben salir de
su vivienda.
"Ha sido arrestado por voluntad del Papa",
aseguraba Federico Lombardi, el portavoz de la Santa Sede. "La iniciativa
llevada a cabo por los órganos judiciales del Estado es consecuente con la
voluntad expresada por el papa, para que un caso así de grave y delicado sea
afrontado sin retrasos, con el justo y necesario rigor, con la asunción plena
de la responsabilidad por parte de las instituciones de la Santa Sede".
Wesolowski habría abusado sexualmente de varios
menores en la Republica Dominicana a cambio de dinero. Un diácono, ex
colaborador suyo, ha declarado haberle procurado chavales para que mantuviera
con ellos relaciones sexuales. Un testimonio que también han confirmado otros
cuatro testigos.
Se trata de la primera ocasión en que un sacerdote
es encerrado en una celda por orden de las autoridades judiciales del Estado de
la Ciudad del vaticano. Hasta ahora sólo el laico Paolo Gabriele, el ex
mayordomo de Benedicto XVI que fue condenado a 18 meses de cárcel por el robo
agravado de papeles reservados del Pontífice, había permanecido bajo arresto.
El ex religioso fue destituido por Francisco como
nuncio apostólico en República Dominicana en agosto de 2013, después de que el
programa de investigación de una cadena de televisión revelara que el prelado
pagaba a chavales a cambio de sexo y que acudía asiduamente a una zona de Santo
Domingo conocida por prostitución de menores.
La justicia de Santo Domingo se
puso mano a la obra a investigar y la Fiscalía General de ese país le acusó
formalmente de abusar sexuales de adolescentes de escasos recursos económicos
Wesolowski fue a partir de ahí trasladado a Roma por la Santa Sede para ser
juzgado en un proceso canónico, desatanado sin embargo las sospechas de podía
ser una maniobra para protegerle y evitar así que fuera a la cárcel en Santo
Domingo.
En junio pasado, la Congregación para la Doctrina de la Fe le declaró
culpable de pederastia y le condenó a colgar los hábitos y volver al estado
laico, una de las penas más graves que contempla el Derecho Canónico y que
nunca le había sido aplicada a un nuncio. Pero el ex embajador vaticano en
Santo Domingo no sólo recurrió la sentencia sino que, al haber sido sólo
condenado por un tribunal canónico sin potestad penal, seguía libre, paseando a
su antojo por las calles de Roma.
Pero contemporáneamente al proceso canónico, y con
la debida autorización de Francisco, las autoridades judiciales vaticanas
habían puesto en marcha un proceso penal contra él. Y hoy el fiscal encargado
del caso ordenó la detención preventiva y el ingreso en prisión de Wesolowski,
cuya carrera como diplomático de la Santa Sede comenzó durante el Pontificado
de Juan Pablo II. Desde que inició su pontificado en marzo de 2013, Francisco
ha dejado claro su compromiso absoluto en la lucha contra la pederastia en la
Iglesia. Y el arresto de Wesolowski es una prueba contundente de que en los que
abusos a menores se refiere el Papa es inflexible.
Por
IRENE HERNÁNDEZ VELASCO/El Mundo


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