Putin y Poroshenko esbozan siete puntos podrían ser la base de alto al fuego Rusia y Ucrania

MOSCÚ (5 Septiembre 2014).- El presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo ucraniano, Petro Poroshenko, conversaron para frenar el conflicto en Ucrania. Ambas partes apreciaron un acercamiento de posiciones y, tras el diálogo, el mandatario ruso esbozó un plan de siete puntos que, según su punto de vista, podría ser la base para un alto el fuego. El plan incluye tanto la retirada de las tropas de Kiev de las proximidades de las ciudades como el cese de la exitosa ofensiva lanzada hace una semana por los separatistas. Putin dio a conocer el plan de siete puntos.

Ante todo, según Putin, las Fuerzas Armadas de Ucrania y las milicias de las provincias de Donetsk y Lugansk tienen que cesar las operaciones ofensivas. Además, las tropas ucranianas deben retirarse a una distancia que excluya la posibilidad de bombardear con su artillería y con misiles a las ciudades, para evitar que sigan pereciendo civiles. El tercer punto contempla “un control internacional objetivo y verificable del alto el fuego”, que debe ser ejercido por observadores que cuenten con la confianza y el respeto de ambas partes.

Como cuarto punto, el líder ruso propone excluir “el uso de la aviación de guerra contra la población civil y las ciudades en la zona del conflicto”. La quinta de las medidas consiste en un canje de prisioneros y retenidos “sin condiciones previas” y con la fórmula de “todos por todos”. Asimismo es indispensable “abrir corredores” por donde se puedan desplazar los refugiados y por los cuales sea posible entregar ayuda humanitaria en las provincias de Donetsk y Lugansk.

Por último, el acuerdo, que las partes en conflicto podrían cerrar hoy durante las negociaciones del Grupo de Contacto para Ucrania, en Minsk, debe prever el envío de especialistas para “la reparación de las infraestructuras sociales y comunales” que han sido destruidas por la guerra. Putin considera, después de hablar con Poroshenko y debatir “detalladamente la crisis militar y humanitaria en Ucrania”, que su visión sobre las vías para terminar con el conflicto y la del presidente ucraniano son “mayormente coincidentes”.

Mientras, Oleg Tsariov, presidente del Parlamento de Novorrosia —autoproclamada entidad que tiene ambiciones de convertirse en país independiente y que agrupa a los rebeldes de Donetsk y Lugansk—, ponía en duda la sinceridad de las intenciones de Kiev. “No es la primera vez que las autoridades ucranianas declaran el fin de las acciones militares”, dijo, y recordó que las fuerzas gubernamentales habían aprovechado la última tregua para reagruparse y bloquear las ciudades de Donetsk, Lugansk y Slaviansk.

Pero independientemente de la natural desconfianza que existe entre las partes en conflicto, está claro que por primera vez hay una oportunidad real de llegar a un acuerdo serio. Se trata del primer plan de paz coherente que se presenta y, en cualquier caso, es una buena base de discusión para la segunda jornada de negociaciones que debe celebrarse el viernes en Minsk.

La exitosa ofensiva militar de los rebeldes —que, según la agencia Itar-Tass, se tomaron el aeropuerto de Donetsk, aunque otras fuentes afirman que prosiguen los combates— probablemente ha convencido a Poroshenko de la necesidad de una tregua, sobre todo porque no le conviene que la campaña electoral para las legislativas del 26 de octubre en Kiev tenga como telón de fondo un ejército en retirada.


La única duda radica en si Poroshenko estará dispuesto a insistir en el plan de paz que anunció tras su victoria electoral en mayo, que incluye la rendición incondicional de los insurgentes, o si se guiará por los siete puntos expuestos por Putin.

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