Septiembre Negro asesina 11 israelíes capturados en Villa Olímpica en Juegos Olímpicos de Munich
SANTO DOMINGO, República Dominicana (5 Septiembre
2014).- Hace hoy, exactamente 42 años, durante los Juegos Olímpicos de Munich
un comando de "Septiembre Negro", secuestra y asesina a 11 atletas de
Israel. La tragedia conmueve al mundo.
El episodio, sin embargo, no termina allí. Un
comando judío salió diez días después desde Tel Aviv con la misión de ejecutar
a los responsables. La venganza llevaría más de un decenio y caerían en ella
perseguidos y perseguidores.
Dos días antes de empezar los Juegos Olímpicos, el
gobierno alemán recibió un informe sobre posibles atentados terroristas en
Europa. El primero llegó a Lufthansa, alertando sobre un plan para desviar un
avión de la Sabena belga en la ruta Bruselas-Londres y llevarlo a Adén, en
Yemen del Sur. Presumía que un comando árabe viajaría en tres grupos a Londres,
Amsterdam y Madrid entre el 4 y el 30 de agosto, proveniente de Rumania,
Austria y Alemania Federal.
El 30 de agosto un nuevo aviso emanado de la
inteligencia alemana reveló la partida desde Beirut de un grupo de fedayines.
Era el quinto día de competencia. Los guardias y de la RFA fueron puestos en
doble alerta.
En la villa olímpica había 15.000 policías, 25
helicópteros, 12.000 soldados, un centenar de agentes de contraespionaje. Todos
formaban un aparato impotente, paralizado por antiguas culpas, inhibido por los
fantasmas del pasado, de aquella olimpiada de 1936 organizada por el Tercer
Reich, cuya imagen se quería borrar.
Pasadas las cuatro de la mañana del martes 5 de
septiembre un patrullero observa a un joven de sombrero blanco y traje de
safari cerca de la villa. Poco antes, un empleado de correos ve a cinco hombres
en buzo que saltan la reja. "Vaya, cinco atletas que se fueron de
juerga", piensa.
A las cinco en punto, ocho sujetos enmascarados
ingresan a la villa e invaden el hospedaje de los israelitas. Nueve logran escapar,
once son atrapados. El entrenador del equipo de lucha, Moshé Weinberg, de 33
años, quien llegaba de comer de un restaurante, el levantador de pesas Joseph
Roamno son asesinados al resistir. Alguien llama a la policía. "Hay un
tiroteo", se avisa.
Las
horas finales
Brandt hace el último intento. Trata de convencer a
Egipto para que reciba a los palestinos. Cerca de las nueve habla con un
consejero de Andwar Sadat: "No queremos vernos involucrados", le
responde. Brandt se toma la cabeza. "Es una catástrofe", musita.
Pasadas las nueve el jefe de los terroristas
abandona el edificio para examinar la ruta de salida. "Si no vuelvo en 3
minutos, mátenlos", ordena a sus hombres. Regresa y ambos grupos abordan
un bus rumbo a dos helicópteros. Las armas de los fedayines sobre las cabezas
de los deportistas.
Despegan
tres helicópteros
En dos de ellos viajan los protagonistas del trama.
En el otro, como espectadores impotentes, Van Genscher, Merky Schreiber.
Helicóptero, después de la explosiónDiez minutos
después las naves aterrizan en el aeropuerto. Sólo está alumbrada la torre y
los edificios vecinos. De los 25 tiradores, cinco han logrado llegar al campo y
se ubican tras el avión de Lufthansa.
A las 23:03 dos terroristas bajan, caminan hacia el
avión y vuelven. Enseguida otros dos descienden empujando a dos rehenes que
llevan sus manos atadas a la espalda. La pista es súbitamente alumbrada con
bengalas y focos. Suenan disparos. Los palestinos matan a dos atletas antes de
caer impactados por balas de los tiradores. Se hace el silencio.
La bandera olímpica a media asta en honor a los
atletas asesinadosPasada la medianoche se les pide que se rindan. Un miembro de
Septiembre Negro lanza una granada sobre un helicóptero. Cuatro israelitas y el
piloto vuelan por los aires en medio de una bola de fuego. El infierno se
desata.
Poco después, en medio del humo, surge en toda su
magnitud la tragedia. Sólo tres de los secuestradores sobreviven.


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