BILBAO, España (3 Septiembre 2014).- Estados Unidos
está metido en una guerra que ni le va ni le viene. Al término de la penúltima
jornada, el grupo C está incandescente, abierto a cualquier posibilidad a
excepción del equipo de Mike Krzyzewski, que obviamente viajará a Barcelona
como primer clasificado. Las otras cinco selecciones conservan todavía opciones
de avanzar una ronda más en la competición y varias de ellas dependen de su
propia actuación en sus partidos del jueves. Ucrania, República Dominicana y
Turquía figuran con dos triunfos, mientras que Finlandia y Nueva Zelanda sólo
suman uno, algo que no les descarta para la pelea.
Las cábalas sobre posibles desempates llenan folios
en las tribunas de prensa. Un periodista dominicano, más sofisticado, recogía
toda la información posible -sólo la que afectaba a su selección, claro- a
través de un programa informático. Lo hizo antes del partido contra EEUU.
«Vamos a perder, pero habrá que verlo en el tabloncillo», decía mientras
compartía con los colegas sus atinadas cuentas.
Tenía razón el periodista caribeño. Perdió República
Dominicana contra los norteamericanos, como ya habían hecho otras tres
selecciones antes y como el jueves (17.30 horas) le tocará a Ucrania, salvo que
ocurra un milagro. Es algo asumido por todas las selecciones. Orlando Antigua
apostó por ni siquiera darle minutos a su principal estrella, Francisco García.
El alero de los Rockets sufrió un problema en el tobillo contra Finlandia en la
jornada anterior, por lo que Antigua consideró que era mejor reservarle y que
esté a tope para buscar la clasificación frente a Turquía.
Pese a la ausencia de Cisco, República Dominicana
quiso demostrar que no era ninguna comparsa al servicio del espectáculo que
ofrece el combinado yanqui. Minimizó las pérdidas, dispuso una buena defensa y
trató de aprovechar las ausencias de Harden en cuerpo y alma cuando atacaban.
El pívot Jack Martínez ofició como inesperada referencia anotadora de los
caribeños, con una decena de puntos en la primera mitad. En la otra canasta,
Kenneth Faried, la sensación de la Copa del Mundo en su sede de Bilbao,
levantaba continuamente al público de su asiento, bien con un mate, bien tras
amarrar un rebote como si fuera lo más importante de toda su vida.
Mejoría
de Rudy Gay
Se reivindicó su suplente habitual, Rudy Gay, tras
un inicio de campeonato en el que evidenció dificultades para adaptarse a la
posición de ala-pívot que Krzyzewski ha pensado para él en este torneo. Esta
vez sí fue capaz de aprovechar su mayor velocidad en la pintura. Punto positivo
en la libreta de Coach K.
Hasta mediado del segundo cuarto se pudo asistir a
un choque interesante y disputado, aunque la diferencia siempre luciera en el
marcador de EEUU. Sin embargo, y como ya ocurrió en jornadas anteriores, cuando
los norteamericanos aciertan a conectar en la zona con Faried y Davis, la
empresa para su rival se convierte en un imposible. Entre ambos sumaron un
parcial de 0-8 que llevó al choque, de forma anticipada, a los minutos de la
basura.
Dio la sensación de que, en el vestuario, Antigua
concienció a sus hombres de que no valía la pena arriesgar demasiado. Lo
pensaba de verdad, pues dio muchísimo descanso a hombres clave como Feldeine,
Báez y Vargas, amén de Francisco. Así que el choque fue evolucionando hacia
casi una exhibición del All-Star Weekend. Seguramente fue el día en que el
público más disfrutó con la enorme capacidad atlética y el físico privilegiado
de los estadounidenses. Algunos datos que hablan a las claras del partido: EEUU
sumó 8 tapones, cerca de dos decenas de mates -muchos de ellos con alley-oop- y
robó 17 balones. Una salvajada, la penúltima en Bilbao antes de mudarse al Palu
Sant Jordi. Después, empezará lo importante para los hombres de Krzyzewski.
Mates y tapones empezarán a importar menos que la defensa y la selección de
tiro. Y en esas facetas, todavía muestran algunas carencias que puede hacer que
en los cruces se les vea alguna costura.
Por
SERGIO R. VIÑAS/


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