NUEVA YORK (28 Octubre 2014).- La música truena, la
pista de baile está repleta y el bar se encuentra desbordado. Bienvenidos a una
de las discotecas más de moda en Nueva York y a una nueva generación de
clientes, niños de seis años.
El VIP Room abre sus puertas a los chicos de seis a
doce años los domingos a la tarde para ofrecerles una muestra del mundo de las
discotecas, la música electrónica y el baile en el distrito de Meatpacking, uno
de los más movidos de la ciudad.
Entre los que copan las tablas se encuentra DJ
Alden, de ocho años. Los chicos mueven el esqueleto arriba y abajo al ritmo de
la música, mientras sus orgullosas mamás se contonean o toman fotos desde el
borde de la pista.
"¡Es asombroso!" dice Alden, hijo de uno
de los organizadores y que pinchó discos durante un momento de la fiesta de
cuatro horas con temática de Halloween. "Lo mejor fue cuando estuve en la
sala del DJ, pasando música para todos", confiesa.
Un bailarín vestido de robot con lucecitas intermitentes
en sus piernas, brazos, cabeza y torso, se sube a la plataforma para levantar a
la multitud. Cuando empieza a lanzar hielo seco desde sus dos revólveres
blancos, la masa se vuelve loca.
Los niños gritan de alegría y alzan sus manos
mientras el robot les muestra algunos pasos básicos y los hace seguir el ritmo.
Más de 300 personas, incluyendo padres y hermanos,
asistieron a la "matiné" organizada por una pareja cuya compañía
CirKiz abre discotecas de alta gama en Nueva York para los chicos una vez al
mes.
"Me gusta. Mi hija lo está pasando
bárbaro", comenta Laura Lampert, una secretaria de Harlem disfrazada con
un vestido de leopardo y orejas de gato, señalando a la niña.
"Es muy divertido y es seguro para los chicos.
Es durante el día", agrega.
Mientras los padres observan sentados en la barra
con una cerveza o un vodka, los chicos pueden también ver cómo funciona la mesa
del DJ, tocar sus equipos y animarse a mezclar.
Onda positiva
Natalie Elizabeth Weiss es una de las personas a
cargo de pinchar música en estas fiestas, que cree son una forma brillante de
abrir jóvenes mentes.
"Es darles la oportunidad de volver a nuestras
raíces como humanos, que es estar juntos y bailar", indicó.
Weiss da clases de DJ a bebés de hasta apenas tres
meses, una moda entre las familias modernas de Nueva York.
El interés por las discotecas para niños ha llegado
hasta Corea del Sur, Berlín y Los Angeles. Weiss tiene planeado dar clases
especiales en Atlanta y Orlando, y vuela el mes próximo a Taiwán para iniciar
un programa allí.
Pero las fiestas son invento de Jesse Sprague, un DJ
que ha trabajado en el ambiente durante unos 20 años, y su esposa Jenny Song.
"Tienen que venir a un lugar agradable,
socializar con sus amigos, dejar a un lado la televisión y las tabletas electrónicas
y experimentar algo que tiene mucha onda positiva", dice Sprague.
"Uno de los objetivos es inspirar a los chicos
a seguir cosas que son artísticas. Tener a los chicos en un medio ambiente
sensorial estimulante ayuda a desarrollar la mente creativa", señala.
La pareja tuvo la idea tras celebrar el primer
cumpleaños de su hijo con una fiesta en la célebre discoteca Cielo de Nueva
York. Sus amigos lo pasaron tan bien que les pidieron que convirtiesen la
cuestión en un negocio.
Teniendo en cuenta la tierna edad de los
"clientes", el volumen de la música es moderado, se verifica el
contenido de las letras de las canciones y los juerguistas consumen mantecados
en vez de cócteles.


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