SOCHI, Rusia (11 Octubre 2014).- "Debemos ser
profesionales pero estamos aquí como si no estuviéramos, como si no quisiéramos
estar", admitía Fernando Alonso al aterrizar en Rusia mientras Felipe
Massa, eliminado en la Q1, reconocía la congoja producida por el "peor
Gran Premio" de su vida y Sergio Pérez, en esa línea, confesaba secuelas:
"Cuando ves el riesgo tan de cerca y debes volver a correr tan pronto te
asaltan las dudas". Llega la Fórmula 1 por primera vez a Sochi pero continúan
sus pilotos en la sala de espera de la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro
Médico General de Yokkaichi, en Japón, donde Jules Bianchi lucha por su vida.
Brillan en los monoplazas los mensajes optimistas
dirigidos al francés aunque el ánimo general es contrario como indican las
caras deshechas de sus compañeros al ser cuestionados y los cambios repentinos
de reglamentación firmados por la Federación Internacional. En breve, con
bandera amarilla en pista, será obligatorio bajar de los 120 km/h y es posible
que se rediseñen las grúas que trabajan alrededor de los circuitos. La
precaución como enseña, desde ya, como demuestran las dos banderas rojas
ondeadas durante los entrenamientos libres o el exagerado límite de velocidad (60
km/h) establecido en el paddock de este trazado debutante.
Alrededor de las instalaciones de los últimos Juegos
Olímpicos de Invierno, pues, la actividad parece lo de menos aunque ésta
continúa con la exigencia de un cierre de temporada y el esquema habitual. Los
Mercedes compitiendo en soledad una vez más, con Lewis Hamilton (1:38.513) por
delante de Nico Rosberg (1:38.713) en la clasificación de este sábado,
confirmando el británico su buen ritmo anunciado en los libres. El líder del
Mundial logró su séptima pole de la temporada (por ocho de su compañero, récord
personal igualando sus cursos 2008 y 2012) en una sesión en la que Valteri
Bottas amenazó, marcando el mejor tiempo en los dos primeros parciales, aunque
acabó fuera de la pista.
Alonso
saldrá séptimo
Pese a ese incidente, el piloto de Williams se
colocó en tercera posición (1:38.920) y compartirá segunda fila de parrilla con
Jenson Button por delante de un sorprendente Daniil Kvyat y de Daniel
Ricciardo. Fernando Alonso partirá séptimo (1:39.709) después de sufrir
sobremanera para lograr un hueco en la Q3 y de beneficiarse de la penalización
de cinco posiciones a Kevin Magnussen por cambiar la caja de cambios. Le espera
así la parte 'limpia' del trazado, toda una ventaja sobre un asfalto con dos
meses de vida y teniendo en cuenta lo lejos que está situada la primera curva,
la más distanciada de la salida del campeonato.
"Ha sido una de las clasificaciones en la que
hemos sido menos competitivos del año. No sé si no nos hemos sabido adaptar
bien al circuito o es que el circuito no nos viene muy bien", comentaba el
español que en jornadas anteriores se había mostrado sorprendido por el número
de aficionados presentes a orillas del Mar Negro, no así por el diseño del
nuevo recinto. Una vez más a cargo del alemán Hermann Tilke, Sochi, que no es
ni demasiado lento ni excesivamente rápido, ni muy revirado ni todo lo
contrario, apenas cuenta con elementos diferenciadores aunque los pilotos han
destacado la curva 13, donde ya se han vivido varios incidentes.
"Va a ser complicado lograr un buen resultado.
Quizá si hay lío... ya hemos visto cómo dirección de carrera está sacando más
rápido el safety car o las banderas rojas", añadía el piloto de Ferrari,
con su compañero Kimi Raikkonen esta vez en la misma fila de parrilla, sin
esperar ninguna sorpresa producto de la meteorología (habrá sol y un ambiente
agradable) ni tampoco resultado de las diferentes estrategias. En pro de la
seguridad, Pirelli ha desplazado al sur de Rusia neumáticos realmente consistentes
y eso, unido a la falta de agresividad del trazado, dibujan una carrera en la
que todos optarán por realizar una sola parada.
Por
JAVIER SÁNCHEZ/El Mundo


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