UNOS 37 MILLONES DE LANTINOAMERICANOS AÚN PADECEN DESNUTRICIÓN, SEGÚN EL PMA
LA PAZ (25 Abril 2015).- Unos 37 millones de personas en América Latina y el
Caribe aún sufren desnutrición, a pesar de los esfuerzos realizados y los
importantes avances logrados en la región en los últimos años, dijo el director
regional del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA), el peruano
Miguel Barreto.
En una entrevista con Efe en La Paz, Barreto resaltó
que el nivel regional de desnutrición se redujo en once puntos entre 1990 y
2014 y que 14 países latinoamericanos han alcanzado el primer Objetivo de
Desarrollo del Milenio (ODM) al reducir en 50 % la cifra de personas que
padecen hambre.
"Tenemos otro grupo de países, unos cuatro
dentro de los cuales se encuentra Bolivia, que están muy cerca de
hacerlo", sostuvo Barreto, quien añadió que, sin embargo, "en
términos reales estamos hablando todavía de 37 millones de personas" con
desnutrición "en toda la región, lo cual constituye un reto
pendiente".
El principal riesgo de la malnutrición a largo
plazo, añadió, es que, si no se atiende de manera adecuada, podría generar una
desnutrición crónica, sobre todo en "poblaciones muy vulnerables"
como los niños menores de cinco años.
Otro de los problemas es que la desnutrición
"se está urbanizando", convirtiéndose en un problema
"generalizado" en las áreas periféricas de las grandes ciudades
latinoamericanas.
"Con el nivel de inmigración que existe y sobre
todo en las áreas periféricas de las grandes ciudades en toda la región, los
niveles de desnutrición crónica se están incrementando al igual que los niveles
de anemia e incluso, de manera paradójica, también los de obesidad",
señaló el funcionario.
Si bien no hay datos globales para la zona sobre la
malnutrición urbana, Barreto mencionó como ejemplo que en Bolivia el nivel de
anemia supera el 60 %, en Perú llega a casi el 45 % y en Centroamérica al 50 %.
Sin embargo, precisó, no existe una relación directa
entre la disminución de la extrema pobreza y la de la desnutrición crónica o la
malnutrición.
"Por el contrario, encontramos particularmente
en las zonas urbanas marginales familias que ya no son pobres extremas con
altos niveles de malnutrición, sea anemia o desnutrición crónica", dijo.
Por ello, subrayó la necesidad de incidir más en la
educación nutricional para que la gente, principalmente la que habita en las
zonas periféricas urbanas, aprenda a "seleccionar los alimentos"
indicados que requiere de manera equilibrada el ser humano.
En cuanto a las áreas rurales, Barreto explicó que
el principal problema sigue siendo el elevado nivel de desnutrición, en
especial en las zonas más vulnerables al cambio climático.
En estos lugares, el acceso a los alimentos se ve
"restringido por cualquier desastre natural", lo que limita a las
familias no solo en la posibilidad de tener una buena alimentación, sino a la
hora de "acceder a programas sociales adecuados".
Ante estas situaciones, consideró necesario trabajar
a largo plazo, promoviendo programas para la producción alimentaria resistente
a los fenómenos naturales y la participación del Estado en soluciones
integrales.
Barreto recordó que la inseguridad alimentaria tiene
tres pilares que se deben abordar de manera complementaria: la disponibilidad
de alimentos determinada por la producción, el acceso que se debe al nivel de
ingresos y el consumo adecuado de los alimentos.
Destacó que en los últimos quince años hubo un
"incremento notorio" de la inversión en políticas integrales para la
nutrición en la región.
"Pero es un proceso que hay que continuar
porque todavía tenemos niveles altos de desnutrición crónica. Mientras eso
ocurra vamos a hipotecar el desarrollo de personas para poder integrarse al
mercado de manera competitiva cuando lleguen a la edad adulta y eso genera una
carga para los gobiernos", advirtió.


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