DIVORCIO, MARIO VARGAS LLOSA : EN JUEGO, UNA FORTUNA DE 10 MILLONES DE EUROS
MADRID (19 Junio 2015).- Tras la tempestad, llega la
calma aparente para el Nobel Mario Vargas Llosa, o, al menos, eso intenta
aparentar. La procesión va por dentro. Ha pasado poco más de una semana desde
que se hiciera público que su matrimonio, de 50 años con su mujer y prima, Patricia
Llosa se rompía. Eso hacía saber públicamente el escritor peruano tras haber
sido 'pillado' por una revista del cuore almorzando con la viuda y reina del
papel couché, Isabel Preysler.
Desde ese preciso instante, los hijos del matrimonio
han hecho piña entorno a la madre. "Patricia está desaparecida y pide
respeto por su vida privada" aseguran desde la oficina del matrimonio en
Lima, mientras que fuentes cercanas confirman que está refugiada en Madrid en
el domicilio que la pareja tiene en el centro de la capital, y la acompañan su
hija Morgana, a la que se espera se una en los próximos días su hijo Álvaro que
actualmente reside en Washington.
"No se esconde, porque todavía está incrédula
ante lo sucedido y esperanzada con que Mario recapacite y vuelva". No se
han puesto en contacto con ningún abogado todavía, ni se ha iniciado un proceso
de divorcio como tal. Lo que sí hay y es evidente, es una separación física
desde que las fotos junto a Isabel Preysler vieron la luz. Las amigas de
Patricia aseguran a LOC que "es probable que no se divorcie tan
deprisa". Una revelación que explicaría el desafortunado comunicado
enviado por ella con ayuda de su hija Morgana, nada más conocerse la noticia.
Estas mismas fuentes refuerzan que Patricia
desconocía por completo que su todavía hoy marido, Mario, hubiera empezado a
verse con Preysler. "Ella se enteró por el ¡Hola! La ha pillado por
sorpresa. Ella ha sido hasta ahora su sombra, pero se ha pasado gran parte del
invierno en Lima (Perú) cuidando de su madre Olga, tía de Mario, que ha estado
enferma", aseguran desde su círculo más íntimo. Olguita, como se la conoce
familiarmente en su entorno, debe ser la mujer que más ha sufrido con los
amores de Mario. Tuvo que aceptar que dejara a su hermana Julia para casarse
con su hija Patricia. Dejó de ser cuñada para convertirse en su suegra.
Donde
dije digo...
"Patricia está esperanzada porque Mario está
acostumbrado a ser el centro absoluto de la atención, y ella era además de
esposa, su más fiel secretaria. A esto hay que unir que el tema de la prensa
rosa y las fiestas irritan al escritor hasta tal punto que hace apenas tres
años publicó el ensayo 'La civilización del espectáculo' (Alfaguara), en el que
criticaba la frivolidad que invade en la cultura y las artes". En él,
Vargas Llosa incluye pensamientos como que "los modistos tienen hoy en día
el protagonismo que tenían antes científicos y filósofos y cómo las estrellas
de la televisión y los futbolistas tienen la influencia en los gustos y
costumbres que antes tenían los pensadores y teólogos.
La cultura es hoy diversión, y lo que no es
divertido resulta no ser cultura", reflexiona Llosa en él. Otro sector
cercano al escritor vaticina que puede encajar muy bien en el entorno de
Preysler ya que le gusta codearse con reyes, presidentes de gobierno y gente
rica y poderosa. "En su momento se jactaba de ser amigo de la fallecida
Margaret Thatcher, a la que mandaba flores, tomaba el té y pidió consejos políticos
cuando fue candidato a la presidencia de Perú en 1990. También es íntimo amigo
del Rey Juan Carlos. Fue éste quien le ayudó a conseguir la nacionalidad
española en 1993 durante la segunda legislatura de Aznar. Ésta es su segunda
nacionalidad, con la peruana de nacimiento. En 2011 el monarca le concedió el
marquesado de Vargas Llosa en reconocimiento a su labor literaria.
Mientras esta semana Patricia Llosa ha estado
desaparecida intentando recomponerse, el Nobel ha seguido con su agenda
habitual y sonriendo unas veces sí, y otras no, a los reporteros y paparazzi
que se han convertido en su sombra ahora mismo allá donde va. A muchos de los
amigos del matrimonio les cuesta creer que esté recluido en un hotel madrileño
disponiendo de tantos inmuebles en la capital. Sea dónde sea donde esté
durmiendo el escritor, lo único que ha dejado entrever esta semana es el
distanciamiento con Patricia y que el acercamiento con Preysler continúa. La
semana pasada repitieron cena romántica, el viernes Mario asistió a la habitual
sesión de cine con amigos que organiza la filipina desde hace años, aunque no
pernoctó, y este martes acudía solo a la residencia del embajador húngaro en
Madrid para ser investido Doctor Honoris Causa por la Universidad húngara de
Eötvös Loránd. Son dos personas libres aparentemente, aunque él todavía no esté
legalmente separado.
El romance que parecía tener pocos días, o un par de
citas, parece que tiene fecha en el calendario, 22 de febrero. La noche en la
que medio mundo estaba pendiente de los Oscar, Isabel y Mario compartieron mesa
en una selecta cena organizada para festejar los premios de la meca del cine
con glamour. A partir de entonces, han salido varias veces, han compartido
viaje a Londres para la cena benéfica del príncipe Carlos y Porcelanosa y han
cenado en varios restaurantes madrileños. El Nobel se ha dejado ver varias
veces por la mansión de Preysler en Puerta de Hierro. Pero lo que parecía haber
empezado como un huracán, puede que tenga que quedarse en punto muerto de
momento, hasta que la situación entre Mario y Patricia se aclare en términos
legales.
Preysler no irá más en serio, si él no tiene el
divorcio, y Patricia parece que no está dispuesta a ponerlo tan fácil de
momento. Se habla incluso de que se podría solucionar con un cese de la
convivencia y un reparto de la fortuna entre la pareja y sus tres hijos. Quizás
hasta que no llegue ese momento, no se escondan, pero tampoco se expongan
públicamente ni se den más explicaciones. Las Preysler no están todavía
autorizadas a dar detalles sobre la floreciente relación de la matriarca del
clan. Esta semana en sus agendas están cancelados todos los eventos, aunque
había caché de por medio.
Sin
firma
Aunque el escritor se empeña en decir que los
términos de la separación están totalmente claros, su todavía esposa no opina
igual. En caso de llegar a producirse el divorcio, habrá un reparto de bienes
entre los que los inmuebles de las exclusivas zonas de Lima, Manhattan, Madrid,
París y Londres son lo más valorado de su fortuna personal. El entorno del
matrimonio calcula que estamos hablando de una fortuna valorada en torno a los
10 millones de euros. Con la doble nacionalidad de la que disponen tanto Mario como
Patricia desde hace años es difícil rastrear las distintas sociedades que
tienen creadas. Consultado por este suplemento el Registro de la Propiedad, ni
siquiera el flamante ático madrileño figura a nombre de ninguno de los dos
cónyuges.
Sólo Mario figura desde el pasado 27 de mayo como
administrador único de la Fundación Internacional para la Libertad, constituida
en 2003 con sede social en la madrileña calle Serrano. También habría que
decidir quién se queda con los miles de euros anuales que le reportan los
derechos de autor de la venta de su extensa obra literaria. Las intenciones de
Mario pasarían por ofrecer a Patricia varias propiedades y una pensión mensual
compensatoria que correspondería a la mitad de esos derechos de autor, que a la
larga pasarán a manos de los tres hijos de ambos.
Para entender bien el currículum sentimental del
Nobel hay que analizar su psicología y sobre todo lo mucho que le marcó
afectivamente su infancia. A Mario le dijeron cuando era niño que su padre
Ernesto estaba muerto. Pero en realidad estaba vivo y separado de su madre,
Dorita. Con 10 años le conoció. El escritor siempre se ha referido a ese
período de convivencia con su padre como el peor de su vida. Éste le pegaba con
frecuencia y le metió en un colegio militar para "reformarle". Mario
nunca se lo perdonó. Siendo ya famoso y rico nunca fue a verles a Los Ángeles y
ni siquiera asistió al funeral cuando ambos fallecieron, e incluso contó a sus
amigos que no sintió pena alguna.
La reina de corazones aún no puede cantar victoria.
Cincuenta años de matrimonio son muchos años. Sin embargo, los que conocen a
Mario aseguran que lo suyo con ella no será breve y que cuanto más se opongan
algunos, más terco será él y más apostará por la relación. El verano lo dirá.


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