BOGOTÁ (7 Septiembre 2015).- El fino olfato de La
Mona, una perra antinarcóticos entrenada en Bogotá, fue el inicio de una
operación transnacional entre Colombia y México que permitió la incautación el
pasado jueves de dos toneladas de cocaína pintada de negro que estaba camuflada
en bolsas como tinta para cartuchos de impresora. La policía colombiana anunció
el éxito del operativo conjunto. De nuevo, la creatividad de los traficantes
para camuflar la sustancia pone a prueba a las autoridades, pero en este caso
el truco quedó al descubierto.
Las cajas sumaban 1.070 kilos del estupefaciente,
poco- más de una tonelada, que podría costar en los mercados de México
alrededor de 19 millones de dólares
El canino olfateó un contenedor de madera que iba
ser llevado a un avión de carga en el aeropuerto internacional Eldorado, de
Bogotá, y que había generado sospechas porque su destino era Sinaloa, México.
En el camión había 48 cajas con un polvo negro que había sido embalado en
bolsas y rotulado como un compuesto químico para cargar cartuchos de impresoras
y tóner de fotocopiadoras. La Mona, una perra labrador que forma parte del
escuadrón antinarcóticos que está apostado en el muelle internacional, se
plantó sobre el cargamento, con lo que advirtió a los agentes de la policía
colombiana de que se trataba de un estupefaciente. Luego vinieron las pruebas
químicas que dieron positivo por clorhidrato de cocaína. Las cajas sumaban
1.070 kilos del estupefaciente, poco más de una tonelada, que podría costar en
los mercados de México alrededor de 19 millones de dólares y que representan,
al menudeo, 2,6 millones de dosis.
El
operativo mexicano
Pero esta es solo la primera parte del operativo,
según las autoridades sudamericanas, ya que una vez la policía colombiana
confirmó el hallazgo detectó que otro cargamento de coca negra, con el mismo
destino, ya había sido despachado desde Eldorado, sin que los perros lo
detectaran. Según las autoridades colombianas, dieron el aviso a sus pares
mexicanos, señalándoles el vuelo en el que fue enviado el alijo y que más tarde
fue ubicado en un hangar del aeropuerto de la capital mexicana.
Allí, agentes de la Policía Federal y de la
Procuraduría abrieron los costales rotulados como “óxido de zinc” y realizaron
las mismas pruebas químicas. El resultado: 961 kilos de cocaína, lo que sumado
a lo incautado en Colombia completan las dos toneladas del alcaloide.
La policía colombiana sospecha que los envíos
provienen de una red narcotraficante que tiene arraigo en la Costa Atlántica
del país
Aunque no hubo capturas, las policías de ambos
países sospechan que este multimillonario cargamento de droga tenía como
destinatario el cartel de Sinaloa que lidera el prófugo Joaquín El Chapo
Guzmán. “Al parecer fue enviado por una red narcotraficante que tiene arraigo
en la Costa Atlántica de Colombia”, señala un comunicado de la policía. Los
documentos que acompañaban estas sustancias tenían como remitente una compañía
con sede en el sur de Bogotá, mientras que el destinatario era un consorcio de
Sinaloa. Las autoridades investigan si estas son empresas fachadas de los
carteles colombianos y mexicanos.
“La coca negra no existe. Aquí lo que hemos
encontrado es una forma de ocultamiento. Una especie de zinc, que sí se utiliza
para cargar los tóner de las fotocopiadoras, fue mezclado con el clorhidrato de
cocaína. Muy seguramente, detrás de esta modalidad hay personas con altos
conocimientos en el manejo químico de estas sustancias”, indicó en rueda de
prensa el director de la policía colombiana, el general Rodolfo Palomino.
Para recuperar el color y la cantidad exacta de
clorhidrato puro, las autoridades colombianas explicaron que hay que utilizar
solventes y varios procedimientos. En lo que va del año, Colombia se ha
incautado de 115 toneladas de cocaína, 42 de ellas en el extranjero.
Por
ELIZABETH REYES L./El País


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