SEPANG, Malasia (24 Octubre 2015).- Entre amistades y
enemistades se decidirá el Mundial de MotoGP; el asfalto coincidió esta vez con
las palabras. Valentino Rossi incendió este jueves en sala de prensa el Gran
Premio de Malasia y ya en la clasificación se pudo observar el efecto.
El
perjudicado por sus duras críticas, Marc Márquez, echó una mano a Jorge Lorenzo
y el beneficiado por sus halagos, Andrea Iannone, le ayudó abiertamente.
El
resultado fue una parrilla atípica, provechosa para el italiano, que comandará,
eso sí, un piloto neutral: Dani Pedrosa.
Lejos de los ataques cruzados ante los
micrófonos, donde casi nunca está, el piloto de Honda volvió a demostrar que
nadie se encuentra más en forma este final de temporada.
Después de su segundo
puesto en Alcañiz por delante del propio Rossi y de su victoria en Motegi,
amenaza desde la pole con entrometerse en el desenlace de la clasificación, desprovisto,
él sí, de acuerdos o desacuerdos con sus protagonistas.
Al principio de la
sesión, rodando en solitario, reventó el récord del trazado (1'59.053) que
Márquez estableció el año pasado...Y éste no pudo responderle. Centrado en los
entrenamientos previos en molestar a Rossi, con quien mantuvo una coreografía
de amagos y gestos, en la clasificación careció de la confianza suficiente para
lanzarse salvaje.
En el primer tramo de la sesión se dedicó a hacer de liebre
de Jorge Lorenzo, que entonces logró su mejor tiempo (1'59.737), el que le
permitirá partir desde la cuarta posición, y en la segunda parte sufrió un
conato de caída que le quitó todas sus posibilidades. Saldrá segundo (1'59.462)
por delante de su nuevo antagonista.Después de todo el espectáculo verbal,
Rossi consiguió lo que este año sólo había logrado en una ocasión (la pole en
Assen): salir por delante de Lorenzo. Con el apoyo exagerado de Iannone, que
más que amable compatriota fue fiel gregario, cerró por escasísimas centésimas
el tercer puesto en la tabla (1'59.726), una ubicación extraña para él.
Será
sólo la quinta vez esta temporada que salga en primera fila, un privilegio que
le evitará sus habituales problemas en las vueltas iniciales. Quizá era lo que
buscaba con sus declaraciones, quizá.
Por
JAVIER SÁNCHEZ/El Mundo


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