SEPANG, Malasia (25 Octubre 2015).- Cuando entró el jueves en Sepang, penúltimo circuito
del Mundial, Valentino Rossi ya caminaba torcido. En una maniobra impropia de
sus siete títulos, decidió arrojarse sobre Marc Márquez con desagradables
acusaciones personales, lo convirtió en su enemigo manifiesto y criminalizó
todos sus movimientos, cualquier acelerón, cualquier frenazo. Leyenda más allá
del endogámico motociclismo, nadie le criticó por ello. "Es un maestro en
estas artes", decían a este diario expertos en sufrirle como Sete
Gibernau, sin querer recordar menosprecios parecidos recibidos o episodios
similares del italiano con Max Biaggi o Casey Stoner. "Es una
estrategia", se argumentaba, "quiere quedarse a solas con Jorge
Lorenzo", se añadía, pero en realidad era sólo una argucia antideportiva
y, sobre todo, un tremendo error. [Así te lo hemos contado]Señaló el líder del
campeonato a quién menos debía: al piloto más rápido, un amante del cuerpo a
cuerpo. Y, aunque pudo salirse con la suya en la clasificación, este domingo
tuvo que pagar por esa equivocación. Acabó tercero, sí, y mantiene siete puntos
de ventaja en la general, es decir, en Cheste celebrará si acaba segundo, pero
perdió su aura, todo su carisma. Cayó el mito. En las últimas décadas, pocas
maniobras tan feas se han visto sobre el asfalto. Después de cuatro
vueltas de intensa pelea, Rossi decidió hacer caer a Márquez y lo consiguió: en
la curva 14, desaceleró, abrió sobremanera su trayectoria, esperó a que el
español impactara desequilibrado contra su Yamaha y, en último término, para
multiplicar la vergonzosa escena, soltó una levísima patada.
La sanción
Los
gritos se multiplicaron en todo el mundo y las reacciones en el paddock
aclararon lo ocurrido. Mientras el padre de Márquez, Julià, se quejaba
airadamente y su hermano, Álex, se encaraba con el equipo del italiano, el
ayudante de éste, Alessio 'Uccio' Salucci, aplaudía la jugarreta y gesticulaba
a la cámara como diciendo: "Es lo que pasa cuando te metes con el
campeón". "No sé qué ha pasado. Estaba perdiendo mucho tiempo en esa
batalla y en la curva 14 quería ralentizar el ritmo, hacer frenar a Marc y por
eso me he abierto. No se cómo ha impactado contra mí y se ha caído. Ha sido una
pena porque en una carrera normal podría haber peleado aquí con Jorge y en
Valencia lo tendré mucho más difícil", aseguró el propio Rossi, mientras
Dirección de Carrera estudiaba las imágenes y Márquez se recluía en su garaje.
El resto de actores no se querían entrometer en lo ocurrido. Dani Pedrosa,
piloto neutral, sólo quería celebrar su segunda victoria de la temporada, una
de las más sencillas de su carrera, desde la pole hasta la bandera de cuadros,
y Lorenzo, con la presión a cuestas, evitaba verse manchado por tanta suciedad.
Una mala salida le dejó en sexta posición, pero en la misma curva se deshizo de
las Ducati de Andrea Dovizioso y Andrea Iannone y en la tercera vuelta ya había
pasado a Rossi y Márquez para dejarles a solas en su duelo. "No he visto
nada del incidente entre Vale y Marc pero parece que ha sido bastante
grave", dijo el español queminutos después, en señal de protesta por los
enésimos abucheos de los 'tifosi', dejó su trofeo en el podio y no participó en
la ceremonia de entrega de premios.


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