ESPERADO BLACK FRIDAY: CRÓNICA DE LA FIEBRE CONSUMISTA DESDE EL CORAZÓN DE NUEVA YORK
Su objetivo: hacerse con uno de los televisores de
49 pulgadas por 149,99 dólares (141,4 euros) que vio hace unas semanas en la
publicidad del Black Friday. A las 17.30, media hora después de que abriesen
las puertas del centro, el desarrollador de software sale sin su preciado
televisor, pero sí con una gigantesca caja.
"No es la televisión que quería, pero es de 43
pulgadas y estaba en mi presupuesto", dice este joven israelí de 35 años
que se mudó a Nueva York hace dos meses.
Eyal se ha quedado con las ganas de comprarse unos
cascos. La tarjeta, explica, no le funcionaba. "Quizá he superado el
límite diario. No sé si puedo coger un taxi para volver a casa", comenta
con gesto preocupado y una amplia sonrisa. "He superado el límite diario
de la tarjeta".
Casi la misma con la que camina Aman Mahato, que ha
conseguido una cámara de fotos Nikon casi a mitad de precio.
"He llegado a las 16.30 y no se me ha hecho muy
larga la espera. He pagado 545 dólares y costaba 1.050", cuenta a las
puertas de la tienda mientras vuelve a aglomerarse la gente. "De siete a
10 minutos de espera, señores", anuncia un empleado.
Acostumbrados a grandes multitudes durante las
ofertas especiales del viernes negro, el sistema de acceso a la tienda se ha
ido perfeccionando. Varios trabajadores de la empresa dejan entrar a los nuevos
clientes a medida que otros van saliendo.
Con la noche bien entrada y una temperatura
primaveral, la gente no se mueve tampoco de las puertas de los almacenes Macy's
en la calle 34. La fila se extiende por toda la fachada principal -la misma por
donde horas antes desfilaron los globos gigantes-. La primera posición la ocupa
Jonan Palmer, una neoyorquina del Bronx que trabaja en la zona.
"He salido de mi trabajo a las 15.30 y me he
venido a las puertas", dice con satisfacción.Faltan unos minutos para que
el reloj marque las seis, la hora a la que la mayoría de los comercios que
hacen pre-Black Friday abren sus puertas y Palmer tiene claro qué quiere
comprar. "Voy a ver si consigo un bolso de Michael Kors y otras cosas
más", dice jugueteando con la maleta que lleva. Pendiente de si empiezan a
dejar pasar a la tienda, Palmer explica que es la segunda vez que acude a
Macy's en este día.
Los grandes almacenes ofrecen descuentos en ropa de
mujer hasta del 60% . Otros, más moderados, en productos de marca.
Más de una hora de cola a la puertaPara la brasileña
Gise, éste es su primer -y previsiblemente último- Black Friday neoyorquino.
"Estamos de vacaciones en la ciudad y queremos ahorrar algo en las
compras", dice la joven acompañada de tres amigos.
El grupo
lleva desde las cinco. Una hora después, cuando los guardias de seguridad abren
el acceso, Palmer y Gise se pierden entre la multitud.
La mayoría del público se enfila a las ofertas de la
planta de entrada. Entre otras razones, porque subir las escaleras mecánicas es
harto complicado. Los curiosos que hacen fotografías del local se entremezclan
con los cazadores de gangas; especialmente en la zona de calzado, bolsos y
perfumes.
Fieles al viernes negro, otras tiendas abrirán
pasada la media noche como H&M, que ofrece tarjetas regalo de hasta 300
dólares a los 100 primeros clientes.
Y para aquellos cuya tarjeta aún funcione y se hayan
quedado sin una buena oferta, siempre quedará el cybermonday. Eso sí, mucho más
relajado.
Por
CAROLINA MARTIN ADALID/El Mundo


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