ALICIA ES LA DANZA, PRIMA BALLERINA ASSOLUTA CELEBRÓ SU 95 CUMPLEAÑOS CON UNA GALA
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LA HABANA (21 Diciembre 2015).- Qué decir ante el
desafío del artista con la escena, cuando logra derrumbar, sin apenas una
huella, las paredes del teatro, para alzarse con la vida obviando teorías
biológicas y del tiempo. Alicia bailando tanto... Sorprender, he aquí el verbo
que audazmente esgrime siempre, dejando en el tiempo la huella fértil de su
tenacidad, la poesía de sus movimientos cosiéndonos recuerdos…
De Giselle a Odile, de Carmen a Lissette... ahí está
el genio corporeizado de Alicia, quien por su arte, atractivo carisma
fisonómico con ritmo de música y contorsiones telúricas, encabezó en el tiempo,
como personaje-símbolo, la diversa interpretación artística visual nuestra. A
la altura de sus 95 años volvió a ser protagonista de estas historias sobre la
escena. Y regresó a nosotros, en la piel de la descendencia de una obra enorme,
en la original gala Maestra de generaciones —con dirección artística y montaje
coreográfico de Alberto Méndez— que le regaló anoche el Ballet Nacional de Cuba
en la sala Avellaneda del teatro Nacional, víspera de su cumpleaños, en
presencia de Abel Prieto, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, y Julián González, ministro de Cultura, entre otras personalidades.
Para captar a Alicia, ya sea en foto, cine, dibujo,
pintura, ballet… hay que acudir a la magia, porque ella es la Danza, la danza
es movimiento, y el movimiento es difícil de atrapar. Pero hay más, ella no es
lo que se ve a simple vista, sino la artista que lleva dentro, y sale, como
transformada en espíritu, cuando toca las tablas. En ese mágico espacio dejó
eternos instantes. Como estelas que cobran forma a su paso, aparecieron las
escenas de la mano del imaginativo creador Alberto Méndez para dejar constancia
en el aniversario. Una zapatilla dorada que solo podía llevar Alicia como dueña
absoluta —cual Cenicienta— constituyó el leitmotiv de la historia, contada a partir
de vivencias escénicas a través del tiempo en los mil y un personajes abordados
en poco más de una hora. Ellos desandaron las tablas “vestidos” por nombres
cimeros del BNC: Anette Delgado, Sadaise Arencibia, Estheysis Menéndez, Jessie
Domínguez, Ileana Farrés, el maestro Adolfo Roval, Dani Hernández, Víctor
Estévez, Félix Rodríguez, Ernesto Díaz, secundados por solistas y el cuerpo de
baile, conjuntamente con la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana
Alicia Alonso, bajo la dirección de Giovanni Duarte, rindiendo tributo a la
Maestra.
Al final, Alicia sobre el escenario, escoltada por
los bailarines, entregó las zapatillas doradas —que subrayaban su
genio/talento— a una pequeña estudiante de ballet. Es un símbolo. Alicia, la de
las maravillas danzarias, volvió a actuar para nosotros transformada en una
legión de bailarines que llevan su impronta cubana y universal. De su pueblo,
agradecido, volvió a recibir flores y el sincero cariño convertido en
atronadora ovación.
Por TONI PIÑERA
Por TONI PIÑERA


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