PAPA INSTA RELIGIOSOS MÉXICO A NO RESIGNARSE ANTE NARCOTRÁFICO, VIOLENCIA Y CORRUPCIÓN
MORELIA, México (16 Febrero 2016).- El papa
Francisco urgió este martes a los religiosos mexicanos a no resignarse ante la
violencia, el narcotráfico y la corrupción, en una misa celebrada en Michoacán,
estado occidental aterrorizado durante años por el cártel pseudorreligioso Los
Caballeros Templarios.
"¿Qué tentación nos puede venir de ambientes
muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de
drogas?", preguntó el papa en una festiva misa ante millares de religiosos
y seminaristas. "Frente a esta realidad nos puede ganar una de las armas
preferidas del demonio: la resignación", advirtió.
Poco antes, decenas de miles de personas, la mayoría
sacerdotes, monjas y seminaristas, recibieron a Francisco con cantos y bailes
en un abarrotado estadio, durante el cuarto día de su visita a México.
La "resignación no solo nos atemoriza sino que
nos atrinchera en nuestras sacristías y aparentes seguridades", sostuvo el
papa en un estado con una fuerte tradición religiosa.
El papa pidió a los sacerdotes y monjas arriesgarse
para transformar la realidad violenta y evitar convertirse
"empleados" o "funcionarios" de la empresa de Dios.
Francisco llevó el báculo de Vasco de Quiroga, el primer obispo de Michoacán,
que durante la época de la colonia dedicó su vida a los indígenas purépechas de
esa región, que le pusieron el mote de "Tata Vasco".
En la celebración, Francisco recordó que Vasco de
Quiroga se encontró con "indios vendidos, vejados y vagabundos", y lo
evocó como un ejemplo.
Lejos de llevarlos a la tentación de la resignación
"movió su fe, movió su vida, movió su compasión" e hizo propuestas
que fueron "respiro ante esta realidad tan paralizante e injusta". La
visita del papa a Michoacán se realiza en medio de una férrea vigilancia, en
una región en la que en 2013 un sacerdote llegó a tener que celebrar la
eucaristía portando un chaleco antibalas.
Con amenazas que incluso han acabado en muertes,
Michoacán es uno de los estados más peligrosos para los curas mexicanos, que no
han escapado de la violencia de los cárteles de la droga.
La violencia que han ejercido La Familia Michoacana
y el escindido cártel Los Caballeros Templarios en este estado, llevó en 2013 a
campesinos a formar milicias para defenderse de estas organizaciones criminales
que extorsionaban, secuestraban y mataban en las diferentes comunidades.


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