SANTO DOMINGO, República Dominicana (18 Febrero
2016).- El ingeniero Tomás Hernández
Alberto reveló en el programa Pantalla Abierta que abandona un proyecto
político que ayudó a estructurar desde el principio, con la idea de que iba a
ser diferente y donde no se reproducirían las distorsiones y los errores de su
antigua casa política.
Se refirió, en términos concretos, al Partido
Revolucionario Moderno (PRM), organización que despertó muchas esperanzas en su
inicio y que hoy repite los mismos vicios políticos de los cuales estaba
llamada a ser su negación histórica.
“Le dije a Luis Abinader que me integraba al
PRM a trabajar al lado de Fello, y
Abinader me contestó que lo veía bien porque es quien se perfilaba o estaba
llamado a ser el candidato natural del partido a la alcaldía del Distrito
Nacional, es decir, ya verbalmente se reconocía que a Fello le correspondía esa
sindicatura por trabajo y méritos acumulados, pero luego se hizo todo lo
contrario a ese compromiso”, explicó el comentarista y analista de temas de la
agenda política nacional.
Dijo que hizo todo lo posible para ver si la
dirección del PRM rectificaba la línea equivocada que estaba
tomando en su accionar interno, donde se desconocieron los méritos de compañeros
y dirigentes emblemáticos como Rafael Suberví Banilla, Fello, quien había
construido en la capital la estructura organizativa perremeista, pese a lo cual
fue agraviado tratado con desconsideración, irrespeto y atropello.
“Doy este paso con cierto dejo de dolor y pena,
porque me entregué por entero a ese proyecto político que lucía esperanzador y
con reales posibilidades de poder, pues el pueblo se sentía cansado del Partido
de la Liberación Dominicana y quería una opción mas fresca, pero que
inexplicablemente sus dirigentes las están lanzando por la borda al no actuar
con suficiente tacto e inteligencia política”, expresó Tomás Hernández Alberto.
No obstante, el político y analista dijo que también
regresa al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), sabiendo que no es lo que
sueña, pero con la satisfacción de quien regresa a su antigua morada, a la casa
paterna políticamente, con la esperanza de reconstruirla y ayudarle a devolver
su esplendor de antaño sobre la base de trabajar por la recuperación de la
mística que lo hizo grande.


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