ROUSSEFF BUSCA RECONQUISTAR A LA IZQUIERDA MIENTRAS LUCHA CONTRA CORRUPCIÓN
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BRASILIA (30 Abril 2016).- La jefa de Estado de Brasil, Dilma Rousseff, sigue
batallando para evitar su destitución y hoy se reunió con sus asesores para
analizar una medidas de carácter social que podría anunciar durante el Día de
los Trabajadores con el fin de reconquistar el apoyo de la izquierda.
Las posibilidades de Rousseff de mantenerse a flote
cada vez son menores y en las últimas semanas la presidenta le ha hecho varios
guiños a los movimientos sociales y sindicatos para recuperar su respaldo, el
cual se había debilitado en medio de una serie de propuestas de ajuste fiscal
lanzadas por la mandataria en el último año.
Mientras Rousseff busca una nueva aproximación a las
bases, su vicepresidente y ahora adversario político, Michel Temer, hilvana a
contrarreloj las piezas de su eventual Gobierno.
Temer, primero en la línea de sucesión, ha comenzado
a conformar su tablero político y distribuye cargos entre bastidores, algunos
de los cuales ya se dan por sentenciados, como el del ex presidente del Banco
Central Henrique Meirelles, como ministro de Hacienda.
El vicepresidente, de 75 años, también tantea la
presencia en su eventual Ejecutivo de algunos ex ministros de Rousseff, como
Eliseu Padilha o Wellington Moreira Franco.
Temer trabaja para definir las líneas maestras de su
posible programa gubernamental, que, según un documento obtenido por el diario
O Globo titulado la "Travesía social", prevé la privatización o
concesión "de todo lo que sea posible".
No obstante, en caso de que se concrete, se
encontrará con la oposición de los movimientos sociales, que ya han expresado
abiertamente su rechazo a una eventual gestión del vicepresidente y han
advertido que "resistirán" en las calles.
Los sindicatos y sectores de izquierda han comenzado
a organizarse para el Día de los Trabajadores, una fecha que esperan convertir
en un palco contra el "golpe de Estado", como la izquierda y el
propio Gobierno ha calificado el juicio político que amenaza con destituir a
Rousseff.
La marcha en Sao Paulo, inicialmente, estará
encabezada por Rousseff y su padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, quien
en las últimas semanas se ha movilizado para defenderla ante la amenaza de su
destitución.
La oposición señala que la presidenta cometió un "crimen
de responsabilidades" al realizar unas maniobras fiscales para maquillar
las cuentas de 2014 y 2015, al modificar los presupuestos a través de decretos
y acumular deudas y contratado créditos con la banca pública, lo que está
prohibido por la legislación vigente.
El Gobierno ha admitido que realizó estas
operaciones contables, pero insiste en que no suponen un "delito de
responsabilidades" y por tanto no sirven de argumento para iniciar un
juicio legislativo en su contra.
No obstante, los argumentos del Ejecutivo no parecen
convencer a los legisladores y Rousseff cuenta cada día con menos cartas en su
baraja política, lo que complica su estrategia de cara a la votación del
Senado, que ya ha comenzado a debatir si existen méritos jurídicos para iniciar
el proceso con miras a acortar su mandato.
El caso está ahora en manos de una comisión del
Senado, que elaborará un informe que será votado el próximo 6 de mayo.
Ese informe será analizado después en el pleno del
Senado, que alrededor del 10 de mayo se pronunciará sobre el asunto.
En caso de que una mayoría simple entre los 81
senadores que apruebe la instauración del proceso, Rousseff deberá separarse
del cargo durante los 180 días que puede durar el juicio político y su lugar
sería ocupado por Temer, quien completaría el mandato que vence el 1 de enero
de 2019 si la presidenta es finalmente destituida.
Por ello, es posible que Temer sea quien se siente
en el palco de autoridades durante la inauguración de los Juegos Olímpicos que
se celebran en Río de Janeiro el próximo agosto, un evento cuya preparación se
ha visto eclipsada por la grave crisis política que azota sin tregua al país.


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