NEPAL (28 Mayo 2016). - El Everest está salpicado de cadáveres. Casi
300 personas han muerto en el Everest en el siglo transcurrido desde que los
montañistas han buscado alcanzar su cima.
Al menos 100, quizás 200, siguen en la montaña, la
mayoría ocultos en grietas profundas o cubiertos por nieve y hielo, pero
algunos son visibles para quienes pasan cerca.
Los cuerpos se han vuelto hitos, con todo y sus
botas pesadas de alpinismo y parkas cuyos colores se han desvanecido con el
tiempo. Los cadáveres más famosos tienen apodos —"Botas verdes",
"Bella Durmiente", "El Alemán"— convirtiéndose en
advertencias de los peligros en el ascenso de la montaña de 29,035 pies de
altura.
Ningún alpinista aspira a convertirse en un cadáver
con apodo. Ninguna familia doliente quiere que su ser querido se vuelva un
chiste, pero en uno de los lugares más implacables de la Tierra, donde la falta
de oxígeno, las temperaturas gélidas y vientos fuertes significan que cada
esfuerzo parece imposible, rescatar los cadáveres no es algo simple.
Así que cuando cuatro personas murieron en las
alturas del Everest en días recientes —y con una quinta desaparecida y muy
probablemente muerta— equipos y familiares en todo el mundo tuvieron que
enfrentar la interrogante de si los cadáveres serán traídos de vuelta.
"Para los familiares de los muertos en el
Everest, el esfuerzo vale la pena", dijo Ben Jones, un guía de Jackson,
Wyoming, que hizo su tercer ascenso exitoso este año. Pero no es simple.
"Es extremamente difícil y extremamente
peligroso", dijo Arnold Coster, líder de expedición de la empresa Seven
Summit Treks, que perdió dos alpinistas este año en el Everest y que pasó días
para traerlos desde la montaña.
"El terreno es empinado y las condiciones del
tiempo son malas. Ha estado nevando y ha habido mucho viento en los últimos
días", dijo el jueves, mientras un equipo de sherpas trataba de llevar el
cuerpo de una alpinista, Mary Strydom, lo suficientemente abajo para que fuera
recogido por un helicóptero.
Unos 10 sherpas pueden tomar más de tres días para
llevar un cuerpo del Collado Sur, a unos 28,800 pies de altura, al Campamento
2, una sección rocosa llana a 20,997 pies de altura donde los helicópteros
pueden aterrizar.
Es un proceso doloroso y agotador, con los cadáveres
usualmente transportados en bolsas de dormir, mucho más pesados a causa del
hielo que absorben.
Dados los riesgos de pasar tanto tiempo en grandes
altitudes muchos equipos de montañistas deciden no bajar a sus muertos, a veces
colocándoles en grietas o cubriéndoles con rocas para que nadie los mire.
Coster dijo que el cadáver de Strydom estaba junto a
una ruta principal de ascenso, en un área donde era claramente visible y que la
familia quería que lo regresaran. Dijo que discutió la situación, primero con
un equipo de sherpas, evaluando los peligros potenciales antes de decidir que
podían descender a salvo con el cadáver.
Coster dijo que Strydom era una buena montañista que
se había debilitado al acercarse a la cumbre. Strydom se dio la vuelta más
tarde pero se desplomó y murió. Tras ser bajado de la montaña, el cadáver fue
transportado ayer por aire a Katmandú.
A veces, la montaña devuelve los cadáveres con
cambios en los glaciares y el derretimiento de nieve, revelando cuerpos
desaparecidos durante décadas.
El cuerpo de George Mallory, el montañista inglés
que desapareció en el Everest en 1924, no fue hallado hasta 1999. El cuerpo de
un guía sherpa que había caído en una grieta en 2005 emergió cerca del Campo
Base en 2013.


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