A MENOS DE UN MES ELECCIONES, JEAN-BERTRAND ARISTIDE REAPARECE EN LA POLÍTICA HAITIANA
PUERTO PRÍNCIPE, Haití (27 Septiembre 2016).- El expresidente de Haití
Jean-Bertrand Aristide ha dado el salto a primera línea para la campaña de las
elecciones presidenciales del mes que viene, lo que ha hecho pensar a muchos
que la figura más divisiva de la accidentada política haitiana se posiciona
para recuperar poder si gana su partido.
El regreso de Aristide a la campaña pública en apoyo
de una aliada ha motivado a sus simpatizantes en barrios pobres, que ven al
exsacerdote de barrio pobre como una figura casi mesiánica que luchó por los
marginados del País.
"¡Es el rey de reyes! Verle de nuevo en la
calle es como estar en el paraíso", dijo Jhony Narcisse, residente en una
barriada de Puerto Príncipe, mientras corría para seguir el ritmo a la caravana
de Aristide durante un mitin reciente.
Aunque Aristide dijo que no se centraría en la
política a su regreso del exilio en 2011, el líder elegido en dos ocasiones y
derrocado ambas ha hecho una enérgica campaña por Maryse Narcisse, candidata a
la presidencia de su partido Fanmi Lavalas. Aunque Aristide no es candidato a
ningún cargo, ha ofrecido discursos y saludado a seguidores que lo adoran desde
una caravana que recorre el País.
En un discurso reciente que ofreció desde el techo
desmontable de una camioneta, declaró que Lavalas construirá viviendas para los
pobres si Narcisse, una de los 27 candidatos en los comicios del 9 de octubre,
resulta elegida.
"No vamos a construir pequeñas jaulas para
pájaros. Vamos a construir casas", dijo Aristide ante vítores de la
multitud.
Algunos ven en esas declaraciones un indicio de que
no se quedaría en un segundo plano durante una presidencia de Narcisse.
"Está claro que una victoria permitiría a
Aristide gobernar desde la sombra", dijo Henry Carey, experto en Jaití y
profesor de ciencias políticas en la Universidad Estatal de Georgia.
Aristide se convirtió en una figura global de
resistencia en 1986, cuando era un sacerdote de barriada conocido por su
encendida retórica y lideró un movimiento popular que derrocó al detestado
dictador Jean-Claude "Baby Doc" Duvalier en 1986. Fue elegido
presidente en 1990, expulsado por un golpe militar un año más tarde y
reinstaurado en el poder por Estados Unidos en 1994 para cumplir el resto de su
mandato. Como campeón de los pobres y defensor de la izquierdista teoría de la
liberación, despertó un odio feroz en miembros de la elite, que trabajaron para
derrocarlo.
Fue reelegido en 2000 en medio de una baja
participación y un boicot opositor, y fue derrocado cuatro años más tarde en
una rebelión en todo el País liderada por rivales vinculados con la elite y el
antiguo régimen de Duvalier. Sus críticos acusaron a Aristide de romper sus
promesas de ayudar a los pobres, permitir una corrupción alimentada por el
narcotráfico e idear ataques contra sus rivales con pandillas armadas.
Aristide pasó siete años en el exilio en Sudáfrica
tras su derrocamiento en 2004. Fue recibido por multitudes entusiastas a su
regreso a Haití en 2011, pero hasta este año se había mantenido en un discreto
segundo plano.
Un candidato necesita superar el 50% de los votos
para ganar directamente en la votación del mes que viene. Eso es improbable con
tantos candidatos. Los analistas creen que Narcisse, gracias en parte a
Aristide y los que siguen siendo fieles a su partido, tiene una posibilidad de convertirse
en uno de los dos finalistas. Narcisse fue cuarta en la primera ronda del año
pasado, anulada más tarde entre acusaciones fraude.
En una entrevista con Associated Press, Narcisse
dijo que agradece la ayuda de Aristide en su campaña y que le consideraría como
un valioso asesor si gana, aunque no está interesado en un puesto en el
gobierno.
"Estoy muy contenta de que esté aquí. Es un
líder carismático", dijo. "La población le escucha. Hay una relación
de amor entre los haitianos y él".
Narcisse no es la única candidata con lazos con el
expresidente.
También se presenta Jude Celestin, con el apoyo de
Rene Preval, un exprotegido de Aristide que sirvió como presidente en 1996-2001
y de nuevo entre 2006 y 2011. Otras personas que estuvieron muy vinculadas al
movimiento Lavalas, como Mosie Jean-Charles y Jean Henry Ceant, son ahora
candidatos a la presidencia por otras plataformas que han creado.
Aunque es fácil encontrar simpatizantes fieles a
Lavalas en los barrios que fueron bastiones de Aristide, en torno a un tercio
de la población haitiana tiene menos de 15 años y solo conoce su imagen por los
carteles o retratos vendidos en las aceras. También hay votantes en esos
barrios pobres que lo ven como una figura decepcionante del pasado.
Ravix Fadius, un fontanero con tres hijos que se
mudó hace poco a la choza de su madre porque no encuentra empleo estable, dijo
que Aristide es sólo otro político haitiano que puso varias veces sus intereses
por delante de los del pueblo.
"Aristide y Lavalas tuvieron sus oportunidades
de mejorar las cosas y no lo hicieron", dijo a las afueras de la barriada
costera de Cite Soleil, en Puerto Príncipe, donde la gente vive en filas de
endebles cabañas. "Uno no puede construir una alcantarilla y decir que es
un pueblo".


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