El 31 de octubre de 1517 es quizás una de las fechas
más importantes para Occidente: ese día el fraile alemán Martín Lutero clavó,
sobre las puertas de la iglesia del Palacio de Wittenberg, un documento que
contenía 95 tesis, en las que Lutero criticaba con dureza a la Iglesia Católica
y a su doctrina. Ya la Iglesia se había enfrentado a críticas como las del
fraile, por lo que el Papa León X no le dio a importancia a las tesis de
Lutero, al que calificó de borracho. No vio venir al mayor cisma que le haya tocado
vivir a la Iglesia en toda su historia.
La Iglesia amenazó a Lutero con la excomunión.
Lutero respondió que no se sometía a "leyes al interpretar la palabra de
Dios". Entonces León X lo excomulgó. Pero ya no había nada que pudiera
evitar el cisma. Gracias a la imprenta (inventada en el sigflo XV) y al apoyo
de algunos monarcas su obra se difundió por todo el continente. Y fue el inicio
de una rebelión a la que hoy se conoce como Reforma Protestante. Una que
sobrevivió a la muerte de Lutero, en 1546, y que cambió el mundo de varias
formas.
Primero, fue un durísimo golpe para la Iglesia, uno
del que aún no se repone. No sólo se cuestionó su poder, con la Reforma se dio
origen a una doctrina en la que el creyente no necesitaba del cura para acceder
a la palabra de Dios. Parece algo menor pero no: se trata, ni más ni menos, que
del fin del monopolio de la palabra. La Iglesia se dio cuenta pronto de esto y
desplegó una violenta Contrarreforma y varios monarcas la apoyaron. Al
principio, y durante siglo y medio, fue un baño de sangre: una masacre tras
otra.
Como por ejemplo la de la Noche de San Bartolomé, en
1572, cuando miles de seguidores de Juan Calvino, otro protagonista de la
Reforma, fueron asesinados en Francia. El climax fue la Guerra de los Treinta
Años, entre 1618 y 1648, que enfrentó a protestantes y católicos. Fue necesario
un acuerdo de paz, conocida como la Paz de Westfalia, para ponerle fin a este
conflicto: Europa le ponía punto a final a las guerras de religión. Hoy ve con
preocupación conflictos religiosos, como los de Medio Oriente, cuando fue la
que se los inventó. O, mejor, la que los llevó a ua escala mayor.
Pero la influencia del protestantismo iba a ser
mucho mayor. Iba a ser fundamental para el origen del capitalismo moderno, como
lo expone el sociólogo alemán Max Weber, en su obra La Etica Protestante y el
Espíritu del Capitalismo. Como también iba a ser fundamental en el nacimiento
de los Estados Unidos a finales del siglo XVIII. Hoy Estados Unidos es uno de
los países con la mayor población de protestantes del mundo, aunque se
encuentren separados entre varias ramas, como los menonitas o los anabaptistas.
El protestantismo, en sus diferentes versiones, se
fue difuminando por el mundo. En este momento hay, por lo menos, 800 millones
de protestantes en el mundo. La mayoría de ellos, paradójicamente, fuera de
Europa, en países como Brasil, China y Nigeria. O Colombia, donde el número de
iglesias evangélicas ha crecido exponencialmente, y estas ha adquirido tal
poder que son capaces, por ejemplo, de influir en la política, como fue
evidente tras la victoria del No, el pasado 2 de octubre.
El poder de los protestantes ha sido reconocido por
la misma Iglesia Católica, como lo evidencia la visita del Papa Francisco a los
luteranos en Suecia, uno de los protagonistas de la Guerra de los Treinta Años,
como miembro del bando protestante. "Lutero tomó un paso decisivo poniendo
la palabra de Dios en las manos del pueblo. La importancia de las reformas y de
la Biblia son dos de los elementos fundamentales en los que podemos tener un
aprecio más profundo al hablar de la tradición luterana", le dijo
Francisco a una revista sueca.
Palabras a destacar si se recuerda que Lutero, en su
momento, calificó al Papa como el anticristo. "Necesitamos aprender a
trascender nuestras limitaciones para juntarnos con otras personas, si no lo
hacemos, los cristianos resultaremos dañados por nuestras divisiones. Mi
esperanza es que podré tomar pasos para acercarnos unos a otros, para
acercarnos a mis hermanos y hermanas que viven en Suecia", sostuvo
Francisco, quien participará este lunes en un encuentro para celebrar cinco
siglos de Reforma.


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