SANTO
DOMINGO, República Dominicana (31 Julio 2018).- Un día como hoy en el año 1853,
el farmacéutico polaco Ignacy Lukasiewicz, llevó la nueva invención en la que
había estado trabajando, una lámpara de kerosene, a un hospital local.
“Este
líquido es la futura riqueza del país”, sostuvo Ignacy Lukasiewicz en 1854.
“Es el
bienestar y prosperidad de sus habitantes, es una nueva fuente de ingresos para
los pobres, y una nueva rama de la industria que dará muchos frutos”. Hablaba,
por supuesto, del petróleo, el oro negro, y solo un año después de haber
logrado la sorprendente proeza de destilar kerosene de petróleo filtrado.
Luego de
esto, el farmacéutico polaco inventó la lámpara de kerosene en 1853, perforó el
primer pozo de petróleo en 1854, y construyó la primera refinería en 1856.
Apoyó abiertamente el Levantamiento de Enero contra el Imperio Ruso, del 22 de
enero de 1863 al 11 de abril de 1864, e incluso ayudó financieramente a los
refugiados.
Finalmente,
la aparición de kerosene accesible catalizó el colapso de la costosa industria
del aceite de ballena en unos pocos años, y esto salvó a miles de animales de
su muerte. Hasta ese momento, las ballenas se utilizaban para todo tipo de
productos, desde cera para velas a lámparas de aceite, e incluso margarina.


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