TRES AÑOS EN EL CARGO: PRESIDENTE HAITIANO JOVENEL MOÏSE TIENE MIEDO DE MIRARSE EN EL ESPEJO

10 de febrero de 20200 comentarios

PUERTO PRÍNCIPE, Haití )10 Febrero 2020).- El presidente de la República, Jovenel Moise, con motivo de su tercer aniversario en el cargo, decidió huir de las cámaras, el micrófono y las plumas. 

Quien se sabe que es un navegante prefiere permanecer en silencio. "Cuando no tienes nada que decir, lo mejor es callarte", dice el viejo adagio. La posición de la sabiduría dice que, después de tres años de un período de cinco años, ya no podemos prometer nada. Pero cuando tiene responsabilidades como jefe de estado, no tiene que huir de su balance. Tienes que poder mirarte en el espejo, la única forma de ganar respeto y todo lo demás es cobarde.

Todas las pistas son rojas

Es cierto que los resultados son catastróficos. Tres años después, la situación en el país se ha deteriorado gravemente y los índices macroeconómicos están ahí para dar testimonio. Inflación superior al 20%, una financiación presupuestaria de 17 mil millones de gourdes y un crecimiento negativo del -2%.

Además de eso, sin barricadas y el movimiento de bloqueo, el país tiene que defenderse por completo. Nunca antes habíamos tenido este gran sentimiento de inseguridad en Haití. Pasa un solo día sin registrar al menos un caso de muerte y secuestro. 

Se dice que los secuestradores no lo sostienen contra las víctimas: "Yo pa nan bese triye". Así que Haití está económicamente de rodillas y sumido peor aún. 

El orden democrático se ha desvanecido con el lapso del parlamento señalado por el presidente Jovenel Moise, cuando fue responsable de organizar las elecciones, siendo el garante del buen funcionamiento de los institutos del país.


Ante esta evaluación desastrosa y una imagen tan sombría, el que había prometido poner comida en nuestros platos, dinero en nuestros bolsillos y electricidad 24/24, con motivo de este 7 de febrero. marcando el 34 aniversario de las primeras elecciones democráticas y su tercer año en el cargo, desaparece de los radares. Es un completo silencio. 

Ni siquiera sus asesores, ni siquiera sus aliados, quieren asumir una responsabilidad tan desastrosa.
Hay que decirlo sin rodeos, Jovenel Moise acaba de desperdiciar tres años nuevos de nuestra vida, además de lo que otros ya nos han robado después de sus alocadas promesas.

Una aguda crisis política

Después del período de gracia que se le otorgó, Jovenel Moise se ha enfrentado durante dos años a una feroz oposición que exige su salida del poder por su presunta participación en la ruina de los fondos petrocaribe y la falta de respeto a sus promesas de campaña. Casi pierde el poder en al menos 4 ocasiones. 

Después de ser combatido en las calles por su llamado presupuesto criminal, el aumento exagerado de los precios del combustible, se enfrentó a dos movimientos de Country Lock. El último duró tres meses y estábamos casi seguros de que todo había terminado para él. Jovenel Moise incluso tuvo que ponerse a cubierto por un tiempo para evitar la furia popular. Aún así, gracias a los estadounidenses, él permaneció en el poder pero la crisis persistió. El presidente hace

Después de sus múltiples convocatorias al diálogo que conocemos a continuación, el Jefe de Estado invita a la oposición a negociar pero responde con un despido. Jovenel Moise termina su tercer año en el cargo durante la crisis y no hay signos de una solución duradera ya que solo sus aliados y la llamada oposición moderada deciden responder al llamado al diálogo. 

El ala dura considerada como su verdadero adversario no participó en las reuniones de la Nunciatura Apostólica que, como sabemos, terminó en fracaso.

La oposición sigue dislocada y carece de buenas estrategias

La oposición que hasta ahora no ha podido hablar el mismo idioma es igualmente responsable de nuestra situación por no haber podido convencer a un gran segmento de la sociedad haitiana cansada de la clase política. Si es cierto que el presidente Jovenel Moise fracasó en su misión, es igualmente cierto que tenemos que ver con una oposición a pesar de cualquier iniciativa de unidad dislocada y ruptura de buenas estrategias. No hablemos de las luchas internas que envenenan la movilización. Con tantos déficits, para este nuevo año, la oposición también debe hacer un balance y ofrecer mejor a la población que sueña con otro proyecto social.


La frustración almacenada, lo peor es temer
En total, se avecina un año de grandes turbulencias en el país. A pesar de esta aparente calma, lo peor es de esperar teniendo en cuenta las frustraciones que se han acumulado en los últimos tres años. 

El internacional, incluidos los estadounidenses, el único aliado poderoso del presidente Jovenel Moise, puede encontrarse en una situación en la que ya no puede influir en las cosas. Históricamente, el haitiano toma tiempo para reaccionar a sus contratiempos y miserias, pero cuando debe terminarlo, es como un león furioso que no se detiene hasta que termina de devorar a su presa.


Antes de caer en este horrible precipicio, todavía hay formas de subir la cuesta por el sentido de responsabilidad y un estallido patriótico. El gobierno debe detener el avestruz o hacerse el más inteligente, con anuncios de negociaciones, cuyo único propósito parece destinado hasta ahora al consumo de medios mientras el barco del país se hunde bajo el peso inseguridad, apagones, desempleo, hambre, etc.


Los problemas existieron mucho antes de la Tèt Kale. Es sobre esta base que hicieron campaña para cambiar las condiciones de vida de la población, no para empeorarlas. Y desafortunadamente, es este reconocimiento de fracaso lo que hace todo el país.



Por SABRINA CLESCA PIERRE/GazetteHaití.com






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