CIENTÍFICOS DE ESTADOS UNIDOS COLABORAN EN LA BÚSQUEDA MUNDIAL DE UNA CURA PARA COVID-19

18 de mayo de 20200 comentarios

WASHINGTON (18 Mayo 2020).- Investigadores de Estados Unidos están sumando su fuerza a la de científicos de todo el mundo para hallar soluciones que acaben con la pandemia de COVID-19. La colaboración abarca desde experimentos para adaptar la vacuna contra el sarampión para la prevención de COVID-19 a esfuerzos para entender cómo los anticuerpos del sistema inmunológico humano atacan al coronavirus. La colaboración y la transparencia son características de la investigación científica en Estados Unidos y son esenciales para resolver los grandes desafíos del mundo. He aquí algunos ejemplos de cómo las colaboraciones de Estados Unidos en las investigaciones están combatiendo la pandemia de COVID-19: El Centro de Investigación de Vacunas (CVR), de la Universidad de Pittsburgh, se ha asociado con investigadores de París y Viena para elaborar y probar una vacuna para COVID-19 basada en la vacuna ya existente para el sarampión. La Universidad de Pittsburgh, donde el doctor Jonas Salk creó la primera vacuna contra la polio en 1954 está trabajando con el Instituto Pasteur de París y con Biociencia Themis en Viena. “En todo el mundo hay virólogos que han sido entrenados para esta ocasión”, dijo el director de CVR, Paul Duprex. “Tenemos colegas en muchos lugares del mundo que colaboran y trabajan con nosotros compartiendo información y conocimientos porque esto es importante”. Científicos del Instituto de Investigación Scripps, en La Jolla (California), junto a investigadores de la Universidad de Hong Kong están elaborando mapas de la estructura del coronavirus para ayudar a orientar la elaboración de una vacuna. Hace poco esta asociación produjo una imagen que muestra en qué parte de la superficie del virus ataca el sistema inmune en respuesta a una infección de COVID-19. “Esos lugares son de interés especial porque muestran los puntos vulnerables de un virus que pueden ser atacados, y como tales pueden ser posibles puntos de atención para los diseñadores de vacunas”, dijo Francis Collines, director del NIH. El NIH financia el laboratorio Scripps.
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