JOSEP MARIA BARTOMEU Y JORGE MESSI SE REÚNEN SIN LLEGAR A NINGÚN ACUERDO

BARCELONA (2 Septiembre 2020).- Al final, ocho días después del burofax que causó un terremoto en el barcelonismo, el presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu, y el padre de Lionel Messi, Jorge Messi, se vieron las caras. Fue una cumbre repleta de un hermetismo extremo que se desarrolló durante más de una hora y media y que acabó como una toma de contacto. Ambas partes mantienen sus posiciones. El Barça se refrenda en no querer vender a Leo y en ofrecerle la renovación hasta el 2022. Messi continúa queriendo poner fin a sus dos décadas como blaugrana. El pulso continúa y habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos, con el Manchester City al acecho.
Después de carreras y hasta un cierto surrealismo por Barcelona la cumbre tuvo lugar en las instalaciones del club. El tono del encuentro, según fuentes blaugrana, fue cordial. Por parte de la entidad asistieron Bartomeu y Javier Bordas, directivo del primer equipo de fútbol. Por el bando del futbolista acudieron Jorge Messi, su hijo Rodrigo y el abogado Jorge Pecurt, letrado el bufete Cuatrecasas que asesora al atacante.
La conversación se celebró horas después de la llegada de Jorge Messi a Barcelona. “¿Cómo lo ve?”, le preguntaron al padre al poco de pisar tierra catalana. “Difícil, difícil”, contestó el padre. “¿Difícil para quedarse en Barcelona (para que se quede su hijo, claro)?”, le reformularon. “Sí, sí, difícil, difícil”. No dijo que sea imposible pero los deseos del delantero no han cambiado ni un ápice. Considera acabada la etapa de toda su vida profesional en el Barça y quiere firmar por otro equipo, con el City como el primero de sus objetivos. Aunque el padre del futbolista aseguró que no ha habido negociaciones con otros clubs. “No hemos hablado con Pep (Guardiola) ni con nadie”, señaló Jorge Messi.
Mientras, Bartomeu, que apareció en público tras días de silencio para despedir a Ivan Rakitic, también sigue planteando sobre el tablero de Messi la propuesta de renovación hasta el 2022 que el jugador aparcó en junio. O eso o que quien lo quiera abone la cláusula de rescisión de 700 millones.
En el centro del embrollo la famosa cláusula del contrato de Messi. El club entiende que si Leo quería marcharse tendría que haberlo comunicado antes del 10 de junio mientras que los abogados del jugador insisten en que la cláusula liberatoria estaba vigente hasta final de temporada y que el jugador puede salir gratis.


Por JUAN BAUTISTA MARTÍNEZ/La Vanguardia

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