"En el pesebre entre paz y pobreza está el verdadero sabor de la Navidad": Papa Francisco
CIUDAD DEL VATICANO (31 Diciembre 2024).- En un post de su cuenta en X, @Pontifex, el Papa invita a contemplar la representación de la Natividad: el verdadero espíritu de la fiesta reside en la «belleza de ser amado por Dios».
En estos días en los que la Iglesia vive el tiempo
litúrgico de la Navidad, el pesebre es el signo por excelencia, tal y como lo
definió el Papa Francisco en la carta apostólica de 2019, Admirabile signum , en la que reflexiona
sobre su significado y valor. Y es frente al pesebre que hoy, 30 de diciembre,
el Papa invita con un post en X a "mirar" la "luz y la paz, la
pobreza y el rechazo" de la venida de Cristo. Desde su cuenta @Pontifex,
Francisco nos insta a entrar en "la verdadera #Navidad con los pastores",
a llevar "a Jesús lo que somos", porque es "en Jesús" donde
podemos saborear "el verdadero espíritu de la Navidad: el belleza de ser
amado por Dios."
Sentirse
implicado en la historia de la salvación
El belén "es como un Evangelio vivo, que brota de
las páginas de la Sagrada Escritura", escribe Francisco en el Admirabile
signum , y al contemplarlo "estamos invitados a emprender espiritualmente
un camino, atraídos por la humildad de Aquel que se hizo hombre para
encontrarse con todo hombre." La exhibición, "inventada" por San
Francisco en Greccio, en 1223, encuentra su lugar en los hogares, las iglesias
y las calles durante el período navideño, "ayuda a revivir la historia
vivida en Belén" y, con sus figurillas, los diferentes escenarios, los
paisajes y los diversos personajes que la pueblan, "nos invita a sentirnos
implicados en la historia de la salvación, contemporáneos del acontecimiento
que está vivo y actual en los más diversos contextos históricos y
culturales" y también "a "sentir", "tocar" la
pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí en su Encarnación", añade el
Papa. En la representación sagrada hay implícita una llamada a seguir a Cristo
"por el camino de la humildad, de la pobreza, de la el despojo, que desde
el pesebre de Belén conduce a la Cruz", señala luego Francisco, "un
llamado a encontrarlo y servirlo con misericordia en nuestros hermanos más
necesitados".
Reúnanse
frente al belén
Todo en el belén tiene su propio significado, precisa
el Papa en la Carta Apostólica que le dedicó, como el cielo estrellado -un
recordatorio de la noche que a veces "rodea nuestra vida" pero donde
Dios se hace presente-, en " ruinas de casas" y edificios antiguos
-"signo visible de la humanidad caída, de todo lo que se arruina, que está
corrupto y entristecido" pero que Jesús "vino a sanar y
reconstruir"-, o a los pobres y mendigos -que nos recuerdan "que Dios
se hace hombre para aquellos que más sienten necesidad de su amor y piden su
cercanía". Y además el belén es un "lugar" de apelación, un
lugar de encuentro, de reflexión, de meditación. Como indicó Francisco a los
empleados del Vaticano el pasado 21 de diciembre, enviándoles felicitaciones
navideñas, instándolos a "buscar algunos momentos para reunirse, alrededor
del belén, para dar gracias a Dios por sus dones, para pedirle ayuda para el
futuro". Y reunirse en torno al pesebre es también una oportunidad para
renovar mutuamente el "cariño ante el Niño Jesús".
Por TIZIANA
CAMPISI/Vatican News


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