Las Cuevas del Pomier ya tiene una canción fue escrita por el ambientalista Luis Carvajal, miembro de la Academia de Ciencias de la República Dominicana
SAN CRISTÓBAL, República Dominicana (31 Enero 2025).- Las Cuevas del Pomier o Borbón ya tiene una canción.
Las raíces tiemblan en el vientre herido del bosque,
huelen la sed que se enreda en la carne del suelo,
la sed sin nombre, la sed sin pausa,
la sed como un grito enterrado bajo la dinamita.
—¿No escuchas el llanto calcinado del agua? —, dice una de las estrofas del "Canto urgente por las Cuevas del Pomier", escrito el ambientalista Luis Carvajal, miembro de la Academia de Ciencias de la República Dominicana.
Alternativasnoticiosas.com deja a sus lectores el texto íntegro de la canción "Canto urgente por las Cuevas del Pomier".
Las cuevas sueñan con su infancia de agua,
con venas líquidas latiendo en la roca,
con ríos que fueron labios cantando en la piedra.
Hoy, solo les queda la sed pegada a los huesos,
el eco de un cauce desangrado en las sombras.
La ambición cava con dientes de hierro,
desgarra la carne dormida de la historia,
atraganta de pólvora el aliento de la tierra.
¡Polvo y estruendo!:
el bostezo roto del abismo
devora su huella milenaria.
Los murciélagos, asustados,
huyen entre esquirlas de noche,
alas de tinta manchadas de escombro.
Las raíces tiemblan en el vientre herido del bosque,
huelen la sed que se enreda en la carne del suelo,
la sed sin nombre, la sed sin pausa,
la sed como un grito enterrado bajo la dinamita.
—¿No escuchas el llanto calcinado del agua? —
La misma que se arrastra moribunda en San Cristóbal,
la misma que antes tejía la sangre de la tierra,
la misma que hoy se pudre en escombros y mentira,
la misma en que naufragan decretos y traiciones.
Pero los jueces beben de copas vacías,
los fiscales firman con manos de humo,
los ministros callan en mesas de piedra
mientras el saqueo arranca la lengua del río.
Los rostros antiguos gritan desde las piedras,
pictografías borradas por la furia de la avaricia,
petroglifos despedazados bajo el filo del asalto.
El aliento de los dioses enterrado en escombros,
las voces de los ancestros desmembradas en la roca.
Un pueblo se alza con puños de brisa,
con labios de río y ojos de montaña.
Los guardianes antiguos de la piedra
clavan su grito en la garganta del asalto.
Cuando se asesina el pasado,
el futuro se pudre en los ojos de los niños,
las bocas de la tierra mueren de sed
y la historia se ahoga en un eco sin retorno.
Las cuevas aún sueñan
que no despertarán convertidas en polvo.
Luis Carvajal.



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