Para la Santa Sede la Inteligencia Artificial es una oportunidad, pero con riesgo de esclavitud
CIUDAD DEL VATICANO (28 Enero 2025).- Las advertencias del Papa sobre la Inteligencia Artificial en los últimos años forman el esquema de Antiqua et Nova, la nota sobre la relación entre inteligencia artificial e inteligencia humana fruto de la reflexión mutua entre el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Un documento dirigido a quienes están llamados a educar y transmitir la fe, pero también a quienes comparten la necesidad de un desarrollo científico y tecnológico «al servicio de la persona y del bien común» [5].
En 117 párrafos, Antiqua et Nova pone de relieve los
retos y las oportunidades del desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) en
los ámbitos de la educación, la economía, el trabajo, la salud, las relaciones
y la guerra. En este último ámbito, por ejemplo, el potencial de la IA podría
aumentar los recursos bélicos «mucho más allá del alcance del control humano»,
acelerando «una carrera armamentística desestabilizadora con consecuencias
devastadoras para los derechos humanos» [99].
Nota
sobre la relación entre Inteligencia Artificial e Inteligencia Humana publicada
por los Dicasterios para la Doctrina de la Fe y para la Cultura y la Educación:
«La IA no es una forma artificial de inteligencia, sino uno de sus productos».
Destaca el potencial y los retos en los ámbitos de la educación, la economía,
el trabajo, la salud, las relaciones humanas e internacionales, los contextos
bélicos.
TEXTO
COMPLETO DE ANTIQUA ET NOVA
Peligros
y avances
Más detalladamente, el documento enumera los peligros
de la IA, pero también los avances, que alienta como «parte de la colaboración»
del hombre con Dios [2]. Sin embargo, no oculta la preocupación que conlleva
toda innovación cuyos efectos son aún imprevisibles.
Distinción
entre IA e inteligencia humana
Varios párrafos de la Nota están dedicados a la
distinción entre IA e inteligencia humana. «Engañoso», se lee, es utilizar la
propia palabra “inteligencia” para referirse a la IA: no es “una forma
artificial de inteligencia”, sino “uno de sus productos” [35]. Y como cualquier
producto del ingenio humano, la IA también puede orientarse hacia «fines
positivos o negativos». En efecto, la inteligencia artificial puede introducir
«innovaciones importantes» [48], pero también corre el riesgo de agravar
situaciones de discriminación, pobreza, brecha digital, desigualdades sociales
[52]. Plantea «preocupaciones éticas» el hecho de que «la mayor parte del poder
sobre las principales aplicaciones de la IA se concentra en manos de unas pocas
empresas poderosas» [53], de modo que esta tecnología acaba siendo manipulada
para «beneficio personal o corporativo» [53].
Guerra
En referencia a la guerra, se subraya que los sistemas
de armas autónomas y letales capaces de «identificar y atacar objetivos sin
intervención humana directa» [100] son un «serio motivo de preocupación ética».
De hecho, el Papa pidió que se prohibiera su uso, ya que suponen una amenaza
real para «la supervivencia de la humanidad o de regiones enteras» [101]. Estas
tecnologías «confieren a la guerra un poder destructivo incontrolable, que
afecta a muchos civiles inocentes, sin perdonar ni siquiera a los niños»,
denunció Antiqua et Nova.
Relaciones
humanas
En cuanto a las relaciones humanas, el documento
señala que la IA puede conducir a un «aislamiento perjudicial» [58], que «la
antropomorfización de la IA» plantea problemas para el crecimiento de los niños
[60] y que representar a la IA como una persona es «una grave violación ética»
si se utiliza con fines fraudulentos. Del mismo modo que utilizar la IA para
engañar en contextos como la educación, las relaciones, la sexualidad, es «poco
ético y requiere una cuidadosa vigilancia» [62].
Economía
y trabajo
La misma vigilancia se impone en el ámbito
económico-financiero. En particular, en el ámbito laboral se señala que,
mientras que, por un lado, la IA tiene «potencial» para aumentar las
competencias y la productividad, por otro, puede «desespecializar a los trabajadores,
someterlos a una vigilancia automatizada y relegarlos a funciones rígidas y
repetitivas» [67].
Salud
Se dedica un amplio espacio a la cuestión de la
sanidad. Recordando el enorme potencial de diversas aplicaciones en el ámbito
médico, se advierte de que si la IA llegara a sustituir la relación
médico-paciente, se correría el riesgo de «empeorar» la soledad que suele
acompañar a la enfermedad. También se advierte del peligro de reforzar una
«medicina para ricos», en la que las personas con medios económicos se
benefician de herramientas avanzadas, mientras que otras no tienen acceso ni siquiera
a los servicios básicos.
Educación
También se destacan los riesgos en el ámbito de la
educación. Si se utiliza con prudencia, la IA puede mejorar el acceso a la
educación y ofrecer «información inmediata» a los estudiantes [80]. El problema
es que muchos programas «se limitan a proporcionar respuestas en lugar de
empujar a los estudiantes a encontrarlas por sí mismos, o a escribir textos por
sí mismos»; lo que conduce a un fracaso en el desarrollo del pensamiento
crítico [82]. Por no hablar de la cantidad de «información distorsionada o
fabricada» y de «noticias falsas» que pueden generar algunos programas [84].
Fake
News y Deepfake
Sobre las fake news, el documento advierte del grave
riesgo de que la IA «genere contenidos manipulados e información falsa» [85],
que luego se difunde para «engañar o hacer daño» [87]. El llamamiento es a
«tener siempre cuidado de comprobar la veracidad» de lo que se divulga y
evitar, en cualquier caso, «compartir palabras e imágenes que degraden al ser
humano», excluyendo «lo que alimenta el odio y la intolerancia» o envilece «la
intimidad de la sexualidad humana» [89].
Intimidad
y control
Sobre la privacidad y el control, la Nota señala que
ciertos tipos de datos pueden llegar a tocar «incluso la propia conciencia»
[90], con el peligro de que todo se convierta en «una especie de espectáculo
que puede ser espiado» [92]. «La vigilancia digital puede utilizarse para
ejercer un control sobre la vida de los creyentes y la expresión de su fe»
[90].
Hogar
común
En cuanto al tema de la creación, las aplicaciones de
la IA para mejorar la relación con la casa común se consideran «prometedoras».
Al mismo tiempo, los modelos actuales de IA requieren «grandes cantidades de
energía y agua y contribuyen significativamente a las emisiones de CO2, además de
ser intensivos en recursos».
La
relación con Dios
Por último, la Nota advierte del riesgo de que los
seres humanos se conviertan en «esclavos de su propia creación». De ahí la
recomendación: «La IA sólo debe utilizarse como herramienta complementaria de
la inteligencia humana y no sustituir su riqueza»
Por SALVATORE
CERNUZIO/Vatican News


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