Condena de 45 años a Grei Méndez dueña guardería infantil de la ciudad de Nueva York donde un niño ingirió fentanilo y murió
NUEVA YORK (4 Marzo 2025).- Una mujer que era propietaria de una guardería infantil en la ciudad de Nueva York, donde un niño pequeño murió tras ingerir fentanilo, fue sentenciada a 45 años de prisión después de declararse culpable de cargos federales por drogas.
Grei Méndez, de 37 años, inclinó la cabeza sobre sus
brazos cruzados en señal de angustia mientras el juez Jed S. Rakoff anunciaba
la sentencia, la cual provocó sollozos entre la familia de Mendez y de la madre
cuyo hijo de 22 meses, Nicholas Feliz-Dominici, falleció en septiembre de 2023.
Rakoff había impuesto previamente la misma sentencia
al esposo de Méndez, Félix Herrera García, después de que se declarara culpable
de cargos de drogas y de causar daño corporal relacionado con la muerte. La
pareja enfrentaba cada uno un mínimo obligatorio de 20 años de cárcel y un
máximo de cadena perpetua por sus delitos.
Méndez se había declarado culpable de cargos de
drogas, incluida asociación delictiva para distribuir narcóticos resultante en
la muerte.
Antes de que se impusiera la sentencia, se disculpó
con las familias de los niños que asistían al centro de cuidado infantil Divino
Niño, que ella operaba desde un apartamento en el Bronx, donde la pareja almacenaba
y empaquetaba narcóticos.
Cuando ocurrió la intoxicación el 15 de septiembre de
2023, Feliz-Dominici fue llevado de urgencia a un hospital cercano, donde
falleció. Otros tres niños expuestos al fentanilo en la guardería sobrevivieron
después de que los médicos les administraran el fármaco Narcan, que revierte
sobredosis.
La policía encontró un ladrillo de fentanilo
almacenado sobre alfombrillas de juego para los niños, junto con equipo que a
menudo se utiliza para empaquetar drogas, así como paquetes de fentanilo debajo
de una trampilla en un área de juego.
Ambos padres de Feliz-Dominici hablaron durante la
audiencia de sentencia. La madre del niño dijo que era imposible perdonar a
Mendez, y el padre describió el dolor duradero, diciendo: “Estamos viviendo,
pero no estamos vivos”.
Rakoff recordó las emociones que sintió en una ocasión
en que su hermano mayor “fue asesinado a sangre fría”, pero agregó que la
“gloria de la ley no es ignorar las emociones, sino ponerlas en una perspectiva
más amplia".
Dijo que Méndez había elegido poner el bienestar de sus
propios hijos y su esposo por encima del bienestar de las familias y sus hijos
que se convirtieron en clientes de su negocio de cuidado infantil.
En un informe previo a la sentencia, un abogado defensor
presentó pruebas de que Méndez había sufrido situaciones traumáticas cuando era
niña. Por su parte, los fiscales instaron a aplicarle una sentencia larga,
diciendo que ignoró “señales de advertencia claras” de que los bebés se estaban
enfermando gravemente, y no tomó ninguna medida para solicitar intervención
médica que salvara vidas.
“Y después de que ocurrió la tragedia, mintió a las
autoridades y destruyó evidencia en un intento por protegerse a sí misma y a
sus cómplices de su culpabilidad en la muerte de un bebé y la intoxicación de
tres más”, escribieron.
En un comunicado, el fiscal federal interino Matthew
Podolsky dijo que Méndez puso a bebés de incluso ocho meses “en peligro
mientras dormían, jugaban y comían en una habitación donde más de 11 kilogramos
de fentanilo estaban ocultos bajo sus pies”.


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