Los presos políticos fallecidos bajo custodia de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua
MANAGUA, Nicaragua (26 Agosto 2025).- La muerte del preso político Mauricio Alonso, entregado sin vida a sus familiares tras cinco semanas en prisión, es la quinta que ocurre contra ciudadanos y opositores bajo custodia de los carceleros de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua.
Alonso fue reportado fallecido el lunes 25 de agosto
de 2025, casi seis semanas después de haber sido capturado, junto a su esposa e
hijos en su vivienda en Carazo. Encapuchados irrumpieron en la vivienda de
Alonso en la noche del 17 de julio, en el marco de las redadas previas a la
conmemoración del 19 de julio.
Después de entregar el cuerpo de Alonso, las
autoridades del régimen ordenaron a sus familiares que lo enterraran
“inmediatamente”. Su familia no quiso dar declaraciones y defensores explicaron
que las autoridades no les dieron ninguna constancia sobre las causas de su
muerte.
Eddy
Montes, preso político de Matagalpa
El primer fallecido fue Eddy Montes, preso político de
Matagalpa y de nacionalidad nica-estadounidense, asesinado en una celda de la
cárcel “La Modelo”, por un oficial penitenciario, el 16 de mayo de 2019.
Montes fue encarcelado el 7 de octubre de 2018 y
estaba condenado a 32 años de prisión por supuesto “terrorismo”. Minutos antes
de que el carcelero le diera un impacto de bala con un AK, el reo de conciencia
estaba jugando ajedrez con otros presos políticos. El Gobierno dijo que uno de
los centinelas disparó “en defensa propia” durante un forcejeo con Montes,
quien intentó quitarle el arma. La versión fue desmentida por los reos de conciencia
que estuvieron al momento del disparo. La versión también fue rechazada por sus
familiares.
De joven, Montes quiso ser médico, pero después de
dirigir una protesta contra el Servicio Militar, en 1984, tuvo que dejar la
universidad y exiliarse en Costa Rica. Después se fue con su esposa a Estados
Unidos, donde dos años más tarde se convirtió en soldado de la US Navy. Regresó
a Nicaragua en los años noventa, estudió Derecho y se convirtió en defensor y
activista.
Los presos políticos que compartieron con él recuerdan
que intentaba levantar el ánimo de los demás reos de conciencia, y le decían
“el pastor”, porque era el encargado de predicar en los cultos que hacían por
las noches.
Hugo
Torres, héroe de la lucha antisomocista
Hugo Torres Jiménez, general de brigada en retiro y
preso político por órdenes de la dictadura desde junio de 2021, falleció a los
73 años, el 12 de febrero de 2022, tras más de dos meses en los que la
dictadura mantuvo oculto su paradero físico y condición de salud.
Torres vivió sus últimos siete meses en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como El Chipote, y en el Hospital Carlos Roberto Huembes, de la Policía Nacional, donde fue trasladado después de varios meses de sufrir un deterioro en su salud. Su muerte causó tanta indignación a nivel nacional e internacional, que la dictadura intentó justificarse. Alegó que Torres murió debido a una enfermedad que ellos “atendieron de manera adecuada”, pero nunca hubo reportes de su salud. Sin embargo, los presos políticos que estuvieron junto al “Comandante Uno”, como era conocido, aseguran que a Torres lo trasladaron al hospital tardíamente.
El exguerrillero sandinista participó en los dos
operativos del FSLN que liberaron a presos políticos de la dictadura somocista:
la toma de la casa de Chema Castilla en 1974, en que fue liberado Daniel
Ortega, y el asalto al Palacio Nacional, en 1978 que liberó a más de 60 presos
políticos entre ellos: Tomás Borge, Javier Carrión, René Núñez.
“Tengo 73 años de edad, nunca pensé que en esta etapa
de mi vida iba a estar luchando de forma cívica y pacífica contra una nueva
dictadura. La dictadura de Somoza no logró encarcelarme, luchamos duro y
murieron muchos compañeros.Era otro espacio y otro contexto, hoy la lucha es
pacífica”, dijo Torres en un video grabado antes de ser encarcelado.
Humberto
Ortega, preso político de su hermano dictador
El exjefe y fundador del Ejército, Humberto Ortega
Saavedra, falleció el 30 de septiembre de 2024 como preso político de su
hermano y dictador, después de permanecer bajo arresto domiciliario desde el 19
de mayo y en aislamiento total desde el 11 de junio.
En mayo de 2024, afirmó en una entrevista al medio
argentino Infobae que, tras la desaparición del caudillo del FSLN como
gobernante, su régimen no tendría sucesores, y debería convocarse a una
elección libre con observación internacional.
El domingo 9 de junio, tres semanas después de estar
bajo arresto domiciliario, el general en retiro grabó un mensaje de audio para
CONFIDENCIAL desde un teléfono celular que guardaba a escondidas. En el mensaje
íntegro se declaraba “prisionero político”.
“Se me impide mi tratamiento médico en el hospital
privado Vivian Pellas. Mi condición de salud está muy precaria, y hace unas
horas más, por lesiones que han brotado y amenazan en mis piernas, infección
que se podría extender a mi corazón. Todo el estrés que mi prisión injusta
multiplica, puede producir un desenlace fatal en cualquier instante”, detalló
en la comunicación.
En un comunicado tras su muerte, la dictadura recordó
su “aporte estratégico” como militante sandinista y su “valentía en acciones revolucionarias”.
Pero omitió el régimen de casa por cárcel de facto y aislamiento en el Hospital
Militar.
Santos
Flores y una denuncia de abuso sexual contra Ortega
Algunos organismos de derechos humanos también
incluyen en el listado un quinto caso: el de Santos Flores, quien denunció un
abuso sexual de Ortega, fue detenido en 2013 y falleció en “La Modelo” de
manera sospechosa, en noviembre de 2021.
Una denuncia de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH) ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH),
detalla “El caso Santos Sebastián Flores Castillo y otros vs. Nicaragua”.
La denuncia describe el sometimiento a actos de
tortura y muerte en prisión de Flores Castillo, demandando a la Corte
determinar la responsabilidad del Estado por la violación de los derechos a la
vida, a la integridad personal, a la protección de la honra y de la dignidad y
a la protección de la familia de la víctima.
Flores era un abogado y notario público, y denunció
ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) y otras entidades que
Daniel Ortega habría iniciado, en 2015, una relación con su hermana de quince
años, con quien habría tenido una hija. Tras la denuncia, comenzó una
persecución contra él y toda su familia.
En 2013, fue acusado y condenado a 15 años de prisión
por el delito de violación agravada. Organismos de derechos humanos alegaron
que se trató de un delito fabricado por venganza. Fue recluido en la cárcel “La
Modelo” en condiciones “inhumanas” por ocho años y casi cinco meses, hasta el 8
de noviembre de 2021, cuando las autoridades estatales informaron sobre su
fallecimiento en prisión.
La Comisión señaló la responsabilidad del Estado ante
estos hechos y ordenó una serie de medidas de reparación que no fueron
cumplidas, por lo que remitió el caso a la Corte IDH en julio de 2024.
Excarcelados
para morir
Los casos de presos políticos de Nicaragua que
salieron de la cárcel a morir al poco tiempo de su excarcelación también son
varios, según el reportaje de CONFIDENCIAL “Salir de la cárcel a morir o vivir
con enfermedades graves”, publicado en octubre de 2024. La mayoría de estos reos
de conciencia fueron víctimas de torturas y tratos crueles o degradantes en las
cárceles del régimen, y sus casos permanecen en la impunidad.
Entre los presos políticos excarcelados que
fallecieron sin haber obtenido justicia están:
José Modesto Solís Aguilar, excarcelado en condición
de agonía. Tres meses después de haber sido excarcelado, el 21 de diciembre de
2023, falleció en casa de sus familiares, en Managua. Fue sacado de la cárcel
por los custodios del Sistema Penitenciario Nacional cuando estaba agonizante.
Lo habían encarcelado en mayo de 2023 y llevado a la delegación policial del
Distrito III, en Managua. Días después fue trasladado a la Galería 16 de la
cárcel “La Modelo”, donde permaneció hasta el 19 de septiembre de 2023. Nunca
dijeron por qué lo detuvieron ni si hubo un juicio en su contra.
Carolina Gutiérrez, primera presa política
transgénero, fallecida en Carazo. Estuvo detenida durante diez meses en la
cárcel “La Modelo”, donde sufrió burlas y humillaciones por parte de las
autoridades del penal. El día de su arresto, el 8 de julio de 2018, fue
golpeada por los oficiales, y en la cárcel siguió siendo torturada
psicológicamente por su identidad sexual. “Me siento con los traumas
psicológicos, verdaderamente muy afectado porque los policías tal vez por ser
funcionarios se creen más que uno, me sentía muy ofendido de esa manera”, dijo
tras ser liberada en mayo de 2019. Vivía en extrema pobreza y su salud poco a
poco comenzó a deteriorarse, hasta que el 23 de abril de 2020 falleció a causa
de leucemia.
Tomás Maldonado, exmilitar nicaragüense, fallecido
también en Carazo, dos años después de su excarcelación, mientras seguía bajo
asedio y vigilancia. Lo encarcelaron el 2 de agosto de 2018. Su “delito” fue ir
a orar por los jóvenes que estaban en los tranques en Carazo. Fue condenado por
“crimen organizado, entorpecimiento de servicios públicos y daño agravado”. Fue
secretario político del FSLN en Carazo y pastor evangélico. Lo liberaron bajo
la Ley de Amnistía, pero siguió vigilado y amenazado. También sufrió por la
persecución contra su hijo, el activista Joao Maldonado, víctima de dos
atentados en Costa Rica.
Michael Healy, productor y empresario, presidente del
Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), fallecido por un infarto en
Panamá, donde comenzaba un trabajo, a casi un año de su excarcelación y
destierro. Fue capturado con violencia después que acudió a un citatorio en el
Ministerio Público y meses después fue condenado a 13 años de cárcel por el
supuesto delito de lavado de dinero, y por atentar contra la soberanía
nacional, a tenor de la Ley 1055. Fue parte de los empresarios que en 2018 y
2019 participaron en los intentos de diálogo con el régimen. También fue
víctima de la confiscación, excarcelado y desterrado a Estados Unidos el 9 de
febrero de 2023.
Rogelio Cruz Calderón, fue preso político en dos
ocasiones: de agosto de 2018 a abril de 2019 y de junio de ese año a febrero de
2023. Fue torturado y violentado físicamente por policías y custodios. Era
campesino, originario de Jinotega. Lo desterraron a Estados Unidos como parte
del grupo de 222 presos políticos, en febrero de 2023. Denunció los vejámenes
que sufrió en prisión ante organismos de derechos humanos. En abril de 2025 lo
encontraron muerto en su apartamento, en San Francisco, California, en
circunstancias aún no esclarecidas.
A los presos políticos que salieron de la cárcel a
morir, se suman los casos de los reos de conciencia que fueron excarcelados en
graves condiciones de salud como:
Marcos Antonio Sánchez, desterrado a Guatemala en
septiembre de 2024, tras más de un año en la cárcel, donde sufrió dos derrames
cerebrales bajo custodia del régimen. Las autoridades de la cárcel “La Modelo”
le negaron atención médica y únicamente le tomaban la presión cuando pensaban
que iba a morir.
Donald Margarito Alvarenga, hospitalizado en Estados
Unidos, tras su destierro en febrero de 2023, después de quince meses en
prisión, donde desarrolló insuficiencia renal crónica. Al llegar a Estados
Unidos supo que sus riñones trabajan al mínimo y que necesita un trasplante.
Justo Rodríguez, que continúa postrado en la Isla de
Ometepe, tras ser excarcelado en condición cuadripléjica y prácticamente
irreconocible, tras ocho meses de prisión. Cuatro de los ocho meses los pasó
internado en el Hospital Lenín Fonseca. “A mí me entregaron un montoncito de
huesos”, lamentó un familiar.
Eliseo Castro Baltodano, fue detenido en septiembre de
2019, en Managua. Dos años después de permanecer en la cárcel “La Modelo”, bajo
golpizas y malos tratos, el 13 de septiembre de 2021 sufrió un derrame cerebral
que lo dejó postrado en una cama del Hospital Lenín Fonseca.
REDACCIÓN EL CONFIDENCIAL
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