Crisis ferroviaria: Las incógnitas y las certezas del choque de trenes de Adamuz que lleva 45 fallecidos

MADRID, España (23 Enero 2026).- El ministro de Transportes, Óscar Puente, apenas cinco horas después del descarrilamiento de los dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) aseguró en una rueda de prensa que se desconocían las causas del siniestro porque era “verdaderamente extraño”.

El peor accidente ferroviario de la última década ocurría en una recta de vía renovada recientemente, con unos trenes modernos y que se desplazaban dentro de los límites de velocidad. Cinco días más tarde la causa (o varias de ellas) que provocó el accidente sigue siendo una incógnita, pero los hallazgos recabados en la zona cero ponen el foco en varios elementos clave: la rotura de la vía, las muescas encontradas en las ruedas de al menos dos trenes que pasaron por el lugar antes que el Iryo y el bogie hallado a 300 metros, sin custodia policial. Algunas preguntas sobre el accidente que se ha saldado con 45 víctimas mortales van encontrando respuestas, pero ninguna es firme.

Los 30 centímetros de vía rota

Hasta el momento sigue sin esclarecerse si la rotura de unos 30 centímetros en la vía por la que circulaba el Iryo es una causa o un efecto. Los cinco primeros vagones de este tren quedaron entre los raíles, estables. De hecho, los viajeros que iban en ese convoy o en adelante relataron que más allá de los traqueteos, sintieron un golpe en los bajos que les hizo pensar que el tren iba a descarrilar. A partir del sexto vagón empieza el descarrilamiento, aunque no está claro si este invade la vía o es el séptimo, que es el que recibe el primer impacto del Alvia. 



El octavo acaba tumbado, perdiendo el bogie. La cuestión pasa por saber si la rotura fue provocada por un defecto de la soldadura –una tesis que estaría abonada por las “muescas” que se encontraron en, al menos, dos trenes que pasaron por el mismo punto antes que el Yrio– o la rotura la provocó algo que cayese sobre ella –como el bogie de 10.000 kilos que fue encontrado por el New York Times en un arroyo–. Si la balanza cae sobre la primera hipótesis, todas las miradas se pondrían en Adif, mientras que si cae hacia el otro lado, las responsabilidades irían hacia Yrio.

Puente se decanta por la vía

El ministro de Transportes, frente a la mayor cautela de días anteriores, aseguró que le “cuesta creer” que la causa del accidente estuviera en Iryo, decantándose por la posibilidad de que el origen del siniestro “sin duda” estuviera “en la infraestructura y en la vía”.

El maquinista no se enteró

Las dos conversaciones telefónicas que mantuvo el maquinista del Iryo con el centro de control de Atocha corroboran el testimonio que las horas posteriores al suceso daban sobre el terreno tanto víctimas como rescatadores. El sargento de la Guardia Civil que iba en la segunda patrulla que llegó a la zona, tras el aviso de que “un tren había descarrilado”, tardó más de diez minutos en percatarse de que otro tren se había estrellado. El maquinista piensa que es un “enganchón”, por lo que pide que se corte la circulación. Desde la central, le dicen que no se preocupe, que no va ningún tren en dirección contraria. El Alvia había colisionado antes. Pasajeros del tren de Renfe narraron la primera madrugada a La Vanguardia que veían cómo los efectivos llegaban al primer tren, pero no se acercaban al segundo, pese a sus gritos de desesperación.

El silencio de Iryo

El silencio de la operadora Iryo desde que emitió un comunicado el día después de la tragedia es atronador. La operadora, que cuenta con una veintena de trenes de última generación fabricados por Hitachi –convirtiéndola en segunda por cuota de mercado en España– no estuvo presente el miércoles en la extensa rueda de prensa, sin límite de preguntas, que ofreció el titular de Transportes, escoltado por dos altos cargos de Renfe y Adif. Puente aseguró que la cúpula de Iryo descartó estar presente en las explicaciones públicas. Fuentes del sector explican que Renfe está inmersa en una de las mayores compras de trenes de su historia porque necesita hasta un centenar de nuevas máquinas de alta velocidad para renovar la flota. Puente visitó en diciembre la planta de Hitachi Rail en Italia para “acelerar la implantación de los 350 km/h en la alta velocidad ferroviaria”, según explicó el propio ministerio en una nota de prensa. Allí visitó las instalaciones que fabrican el modelo ETR 1000. El mismo accidentado.

Primer atestado entregado

La Guardia Civil entregó ayer al juzgado de instrucción número 2 de Montoro tras finalizar la inspección ocular en la zona de la tragedia. En el mismo, se han recogido más de medio millar­ de fotografías que se acompañan de una descripción de la escena. A partir de ahí, la jueza empezará a pedir peticiones de ampliación de investigación sobre elementos concretos del atestado. Fuentes policiales explican que el vagón seis del Iryo será, sin duda, objeto de más información.



Por JOAQUÍN VERA/La Vanguardia

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