Donald Trump recibe a María Corina Machado horas después de ensalzar a la jerarca chavista Delcy Rodríguez
WASHINGTON (15 Enero 2026).- Doce días después de la intervención militar en Venezuela para capturar en Caracas al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, y también, de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, echara un jarro de agua fría sobre las esperanzas de la líder de la oposición y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, ambos se ven este jueves las caras en la Casa Blanca.
Trump recibe
a Machado, que llegó al recinto por una puerta lateral a eso del mediodía, un día
después de que el presidente declarara en un encuentro con la prensa que
considera a la jerarca chavista Delcy Rodríguez una “persona estupenda”, y de
añadir que Estados Unidos “trabaja muy bien con ella” desde que esta,
vicepresidenta con Maduro, tomó los mandos de Venezuela con la bendición de la
Casa Blanca.
En las horas
siguientes al ataque por sorpresa que acabó con el líder chavista y su esposa
sentados en el banquillo de un tribunal federal de Nueva York acusados de
delitos de “conspiración narcoterrorista”, y para traficar con cocaína y armas,
el presidente de Estados Unidos dejó claro que no considera a Machado como la
persona idónea para liderar una transición en Venezuela en la que el propio
Trump se ha reservado un papel central.
La reunión fue en un salón secundario de la Casa Blanca, el comedor adyacente al
Despacho Oval. Es un almuerzo de trabajo a puerta cerrada, al que seguirá una
visita por la tarde al Capitolio. La duda es si Machado logrará hacer valer en
el cara a cara el papel de la oposición en los planes de Washington de tutelar
el país sudamericano y de hacerse cargo de su petróleo.
La líder ha
tratado de poner buena cara a esos desplantes y ha trabajado por propiciar la
reunión de este jueves, en la que se juega mucho: necesita convencer al
republicano de que no es una buena idea permitir a Rodríguez, su gran enemiga,
seguir en el poder tras meses en los que Machado abogó por una intervención
militar y prefirió no criticar las ejecuciones extrajudiciales de tripulantes (más
de 100) de supuestas narcolanchas en el el Caribe. Sus deseos se cumplieron
finalmente el 3 de enero, pero vinieron acompañados de la decepción de escuchar
la siguiente frase al inquilino de la Casa Blanca: “[Machado] No cuenta con el
apoyo ni con el respeto dentro del país”.
Esta, según
su oficina de prensa, llegó a Washington para trasladar a Trump la “gratitud
del pueblo venezolano por su apoyo inquebrantable a la democracia y la justicia
en el país”, así como para pedirle que “abogue por la liberación de todos los
presos políticos”. En una entrevista con Reuters, el republicano definió este
miércoles a su invitada como una “mujer agradable”, y auguró que durante la
reunión hablarán “de lo básico”.
Ella se ha
mostrado dispuesta hasta a compartir con Trump el Nobel de la Paz, que recogió
el pasado diciembre en Oslo. El presidente de Estados Unidos vive obsesionado
con la idea de que se merece ese galardón, porque considera que ha acabado con
“ocho o nueve guerras”, aunque esa consideración sea otra prueba de su conflictiva
relación con la verdad.
Sobre la
posibilidad de recibir ese agasajo de Machado, a la que rara vez la llama por
su nombre, Trump ha declarado que cuenta con que la política opositora
venezolana le ofrezca su galardón. También, que planea aceptarlo, pese a que el
Comité Nobel ya ha advertido a ambos de que no es transferible.
La decisión
de Trump de relegar a Machado da la idea de que la Casa Blanca ha optado por
pasar la página de los resultados electorales de las presidenciales venezolanas
de 2024, que según una mayoría de informes internacionales ganó ampliamente
Edmundo González Urrutia, candidato de Machado (que no se pudo presentar porque
estaba inhabilitada). Maduro se negó a reconocer esa derrota.
A estas
alturas, no está claro si Estados Unidos cuenta con convocar una nueva cita con
las urnas, ni cuándo o cómo podría tener lugar. Todas esas preguntas estarán a
buen seguro sobre la mesa este jueves en la Casa Blanca.




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