El ícono de la moda italiana Valentino Caravani fallece a los 93 años de edad
ROMA, Italia (20 Enero 2026).- Falleció el lunes el diseñador de moda italiano Valentino Garavani en su residencia de Roma, acompañado de sus seres queridos. Tenía 93 años.
En homenaje al aclamado diseñador, su cuerpo será
velado en Piazza Mignanelli 23 este miércoles y jueves. El funeral se celebrará
este viernes en la Basílica Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, ubicada en
Piazza della Repubblica 8.
El impacto de la muerte de Garavani resultó inmediato.
Aunque se retiró formalmente del sector en 2008, entregando el control de su
firma, hoy un emporio global, a Alessandro Michele, el legado del diseñador
siguió definiendo el rostro actual de la moda italiana. Después de su magistral
desfile de alta costura en la edición de 1962 de Pitti Immagine, “Roma y toda
Italia quedaron definitivamente en el mapa internacional de la moda”, como han
recordado cronistas del sector en artículos de archivo de las décadas de 1980 y
1990.
El origen del ímpetu italiano en la alta costura se
remonta a nombres como Emilio Schubert, Vincenzo Ferdinandi, Jole Veneziani y
las hermanas Fontana, junto a casas como Giovannelli-Sciarra y la de Simonetta
Colonna. Sin embargo, la irrupción de Valentino “rompió la barrera que separaba
la moda francesa de la italiana y europea”, una transformación cuyas
consecuencias se extendieron hasta los años posteriores con la irrupción del
prêt-à-porter y los nuevos capítulos de la alta costura firmados por Gianni
Versace y Armani.
Desde la perspectiva de la industria, Garavani
representó “el último exponente de una gran tradición de couturiers italianos
que, desde los años setenta, fue cediendo terreno ante los maestros del
prêt-à-porter”. Su capacidad para habitar dos universos, “la alta costura por
un lado y el ready-to-wear por otro”, lo convirtió en una figura “hierática y a
la vez hiperpopular en la conciencia colectiva de los italianos”, según
análisis recogidos en la prensa especializada.
El estilo de vida de Valentino fue inseparable de su
imagen profesional. Cronistas del ámbito recordaron escenas que contribuyeron a
cimentar su leyenda: “fotografías junto a Jacqueline Onassis en Capri,
castillos en Francia y palacios en Roma, trescientos trajes hechos a medida por
Caraceni, paseos en Mercedes por las calles de la capital en los momentos más
tensos de los años de plomo, valses con Liz Taylor, su yate T. M. Blue One
visitado por André Leon Talley, los célebres carlinos y el cumpleaños celebrado
en Nueva York con Aretha Franklin, Plácido Domingo y Bette Midler”.
Sin embargo, su reserva personal nunca se tradujo en
silencio público. Voces del sector evocaron que “nunca temió expresar sus ideas
o luchar por sus causas”: su vestido por la paz, creado el mismo año de la
Guerra del Golfo, y su temprano compromiso con la lucha contra el SIDA, así
como la fundación en Roma de una academia con su nombre dedicada a las artes,
confirmaron la dimensión pública de su figura.
Valentino resumió en vida sus talentos de manera
pragmática: “Sé hacer solo tres cosas en la vida: ropa, decorar casas y
entretener a la gente”. Esta última habilidad consolidó su reputación tanto
entre la élite neoyorquina de los años setenta como ante el gran público
italiano con la cita anual de Donna Sotto le Stelle, el desfile estival
celebrado en las escalinatas de Trinità de’ Monti. “Una imagen grabada en la
memoria de al menos dos generaciones de italianos”, remarcaron periodistas
especializados.


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