"La guerra vuelve a estar de moda. Es necesario reforzar el multilateralismo": Papa León XIV
CIUDAD DEL VATICANO (9 Enero 2026).- En el Aula de las Bendiciones, en el Vaticano, León XIV se dirigió a unos 420 diplomáticos, encabezados por George Poulides, embajador de Chipre y decano del Cuerpo Diplomático. El Papa denunció la diplomacia de la fuerza, que está sustituyendo a la diplomacia del diálogo: “La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende. Se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas”.
Esta mañana, viernes 9 de enero, se ha celebrado una
de las audiencias más importantes del año. Tradicionalmente, al recibir al
Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Papa hace un análisis de
la coyuntura internacional, repasando los principales acontecimientos que han
marcado los últimos meses. Así fue para León XIV, que vivió personalmente el encuentro
como una «novedad», ya que era su primera vez con los diplomáticos de 184
países y organizaciones internacionales.
El Santo Padre comenzó recordando el Jubileo recién
concluido y la muerte de su predecesor, el Papa Francisco: «El mundo entero se
reunió alrededor de su féretro el día del funeral y sintió la pérdida de un
padre que había guiado al Pueblo de Dios con inmensa caridad pastoral». Otro
acontecimiento eclesial destacado fue el viaje apostólico a Turquía y Líbano,
por lo que el Papa agradeció a las autoridades de ambos países por su acogida.
Al compartir su visión sobre “nuestros tiempos, tan
turbados por un número creciente de tensiones y conflictos”, el Pontífice se ha
dejado guiar por la gran obra de San Agustín De Civitate Dei, «La ciudad de
Dios». El libro no propone un programa político, pero advierte de los graves
peligros que se derivan de las falsas representaciones de la historia, del
nacionalismo excesivo y de la distorsión del ideal del estadista. Para León
XIV, ciertas similitudes siguen siendo muy actuales, como los movimientos
migratorios y la reestructuración de los equilibrios geopolíticos y los
paradigmas culturales.
En nuestro tiempo, la debilidad del multilateralismo
es motivo de especial preocupación a nivel internacional. La diplomacia que
promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo
sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de
individuos o de grupos de aliados. La guerra vuelve a estar de moda y el
entusiasmo bélico se extiende. Se ha roto el principio establecido tras la
Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para
violar las fronteras ajenas.
La
importancia de la ONU y la defensa de los derechos humanos fundamentales
Hoy en día, según el Papa, “la paz ya no se busca como
un regalo y como un bien deseable en sí mismo” sino que se busca “mediante las
armas como condición para afirmar el propio dominio” y esto “compromete
gravemente el estado de derecho”. El Pontífice recordó que la Organización de
las Naciones Unidas se creó hace 80 años con el eje central de la cooperación
multilateral para salvaguardar la paz y defender los derechos humanos
fundamentales.
En cuanto al derecho internacional humanitario, León
XI recordó que siempre debe prevalecer siempre sobre las ambiciones de los
beligerantes:
La Santa Sede
reitera firmemente su condena de involucrar a los civiles en operaciones
militares, de cualquier manera. Asimismo, espera que la comunidad internacional
recuerde que la protección del principio de la inviolabilidad de la dignidad
humana y la santidad de la vida siempre cuenta más que cualquier mero interés
nacional.
En cuanto la libertad de expresión, reforzó la
necesidad del diálogo, pero advirtió sobre el uso y el significado de las
palabras, cada vez más utilizadas como un arma con la cual engañar, golpear y
ofender a los adversarios, ya sea en la política o en las redes sociales.
Es doloroso ver cómo, especialmente en Occidente, el
espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente.
Al mismo tiempo, se está desarrollando un nuevo lenguaje al estilo orwelliano
que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes
no se ajustan a las ideologías que lo alimentan.
La
creciente persecución de los cristianos
El Papa León también habló de la libertad de
conciencia, sobre todo en el rechazo de prácticas como el aborto o la eutanasia,
y de la libertad religiosa, pidiendo que se respete plenamente el culto para
los cristianos y para todas las demás comunidades religiosas. A este respecto,
condenó una vez más con vehemencia el antisemitismo.
También lamentó la creciente persecución de los
cristianos, que afecta a más de 380 millones de fieles en todo el mundo, es
decir, uno de cada siete. Y citó países como Bangladesh, Nigeria, Siria y
Mozambique. En Europa y América, se observa una forma sutil de discriminación
religiosa contra los cristianos. “Allí,
a veces se les restringe su capacidad de proclamar las verdades del Evangelio
por razones políticas o ideológicas, especialmente cuando defienden la dignidad
de los más débiles”, evidenció.
En esta categoría, el Papa incluyó a los migrantes,
pidiendo medidas contra la ilegalidad y la trata de seres humanos, y a los
presos, renovando el llamamiento a la abolición de la pena de muerte.
León XIV también se pronunció a favor de la familia y
el matrimonio, como unión exclusiva e indisoluble entre la mujer y el hombre. Y
condenó el llamado «derecho al aborto seguro» y la gestación subrogada,
convirtiéndola en un servicio negociable. Consideraciones similares pueden
extenderse a los enfermos y a las personas mayores y solas, así como a los jóvenes,
más expuestos a la adicción a drogas.
Respetar
la voluntad del pueblo venezolano
Ante un verdadero «cortocircuito» de los derechos
humanos, León XIV volvió a mencionar a San Agustín para reivindicar el «derecho
de ciudadanía» a la ciudad de Dios. «En ausencia de un fundamento trascendente
y objetivo, solo prevalece el amor propio», afirmó el Santo Padre, lo que eclipsa
la empatía hacia los demás.
Es lo que se observa en la prolongación de la guerra
en Ucrania y en Tierra Santa, con el enorme sufrimiento infligido a la
población civil. En el primer caso, el Papa reafirmó la urgencia de un alto el
fuego inmediato. En el segundo, la solución de dos Estados para responder a las
legítimas aspiraciones de ambos pueblos.
En el continente americano, León XIV expresó su
preocupación por las tensiones en el mar Caribe, a lo largo de la costa
americana del Pacífico y en Haití. Y sobre Venezuela, afirmó:
«Renuevo el llamamiento al respeto de la voluntad del
pueblo venezolano y al compromiso con la defensa de los derechos humanos y
civiles de todos y con la construcción de un futuro de estabilidad y concordia,
inspirándose en el ejemplo de sus dos hijos que tuve la alegría de canonizar el
pasado mes de octubre, José Gregorio Hernández y la hermana Carmen Rendiles,
con el fin de construir una sociedad basada en la justicia, la verdad, la
libertad y la fraternidad, y superar así la grave crisis que desde hace muchos
años aflige al país».
El
peligro del aumento de los arsenales nucleares y la IA
Además de las fronteras geográficas, la paz también se
ve amenazada por la existencia de arsenales nucleares. A este respecto, el Papa
León señaló la importancia de dar continuidad al Tratado New START, que expira
el próximo mes de febrero. “De hecho, existe el peligro de volver a la carrera
por producir armas nuevas cada vez más sofisticadas, incluido el uso de la
inteligencia artificial. Esta última es una herramienta que requiere una
gestión adecuada y ética, junto con marcos normativos centrados en la
protección de la libertad y la responsabilidad humana”.
León XIV concluyó su discurso con un tono
esperanzador, ya que, incluso ante este dramático panorama, la paz sigue siendo
posible. Requiere humildad y valentía: «La humildad de la verdad y la valentía
del perdón».
Para terminar, citó a San Francisco de Asís, cuya
muerte cumplirá 800 años el próximo mes de octubre: “Su vida brilla con fuerza
porque estaba animada por el valor de la verdad y el conocimiento de que un
mundo pacífico se construye a partir de corazones humildes volcados hacia la
ciudad celestial. Un corazón humilde y artesano de paz es lo que deseo para
cada uno de nosotros y para todos los habitantes de nuestros países al comienzo
de este nuevo año. ¡Gracias!”.
Por BIANCA
FRACCALVIERI/Vatican News


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