La Marcha de las Antorchas volvió a iluminar la noche habanera en el 173 aniversario de Martí
LA HABANA (28 Enero 2026).- Cuando en 1953 los estudiantes encendieron las primeras antorchas inauguraron una tradición que hoy, 173 años después del natalicio de José Martí, sigue iluminando la noche habanera. “Marchamos porque Martí sigue vivo en nosotros”, expresaron un grupo de estudiantes en el Alma Mater mientras se ajustaba la llama. La marcha avanzaba con decisión, recordando que la herencia martiana no se extingue: se renueva en cada generación.
Con el impulso
juvenil y el compromiso de estudiantes, trabajadores y vecinos de la capital,
la multitud estuvo acompañada por el Primer Secretario del Comité Central del
Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz‑Canel
Bermúdez; Roberto Morales Ojeda, Secretario de Organización del PCC; Esteban
Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Meyvis
Estevez Echeverría, presidenta de la Unión de Jóvenes Comunistas y Litza Elena
González Desdín, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).
Desde la escalinata universitaria descendieron juntos hacia la Fragua Martiana,
donde una flor depositada en silencio honró al Héroe Nacional y evocó también
la memoria del Comandante en Jefe Fidel Castro en su centenario.
En medio del
fervor, González Desdín aseguró que la juventud y el pueblo de Cuba no dejarán
morir las ideas del líder histórico ni el legado martiano. Añadió que el
Apóstol no es estatua inmóvil ni nombre en los libros, sino guía viva que se
multiplica en estudiantes, obreros, campesinos, artistas y científicos, en todo
una nación que se inspira en su pensamiento.
Con esa convicción, reafirmó que la consigna “Yo soy
Fidel” no es un lema vacío, sino compromiso traducido en hechos concretos y en
la defensa de cada causa necesaria. Sus palabras, cargadas de energía
antiimperialista, denunciaron la agresión contra Venezuela y el secuestro de su
presidente Nicolás Maduro, ratificando que la juventud cubana no se calla ni se
vende.
La líder
estudiantil concluyó con un llamado a encender las antorchas como símbolo de
continuidad y dignidad, recordando que esta luz rebelde, martiana y fidelista
guía la certeza de que morir por la Patria es vivir. Su mensaje se fundió con
el paso firme de la multitud, que marchaba convencida de ser heredera de las
más genuinas tradiciones de lucha.
Era imposible olvidar la advertencia de Fidel de no
dejar que la memoria del Apóstol se extinga para siempre. En cada llama, la
marcha se volvía vivaz, recordando que defender la cultura y los ideales es
también mantener encendida la continuidad de Cuba.
Por YAMILA CAUSSE DESPAIGNE/TRABAJADORES


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