Inician a instalar los andamios para la restauración del Juicio Final de Miguel Ángel en Capilla Sixtina de El Vaticano
CIUDAD DEL VATICANO (3 Febrero 2026).- En la Capilla Sixtina han comenzado a instalar los andamios para la limpieza y el mantenimiento extraordinario del Juicio Final de Miguel Ángel. Los trabajos, encomendados al Laboratorio de Restauración, durarán aproximadamente tres meses. La Capilla Sixtina permanecerá abierta durante las obras.
Han comenzado a instalar los andamios para el
mantenimiento extraordinario de los frescos del Juicio Final en la Capilla
Sixtina. Así lo anunciaron este 2 de febrero los Museos Vaticanos en un
comunicado de prensa.
Treinta
años después de la "Restauración del Siglo"
Anunciado el verano pasado, el proyecto de limpieza
—poco más de treinta años después de la "restauración del siglo" que
reveló los brillantes matices de la obra maestra de Miguel Ángel— se hizo
necesario "debido a la presencia de una neblina blanquecina
generalizada", explica Paolo Violini, restaurador jefe del Laboratorio de
Restauración de Pinturas y Materiales de Madera de los Museos Vaticanos. Esto
último se debió a la deposición de micropartículas de sustancias extrañas
transportadas por el aire, que con el tiempo atenuaron los contrastes de
claroscuro y uniformizaron los colores originales del fresco.
La
Capilla Sixtina estará siempre abierta
Durante los tres meses de restauración, la Capilla
Sixtina permanecerá abierta, recibiendo a fieles y visitantes. Los
restauradores trabajarán detrás de un lienzo de alta definición que reproduce
el famoso fresco. Un andamio cubrirá toda la superficie, lo que permitirá al
equipo restaurar el color y la calidad de la luz originales.
El proyecto cuenta con el apoyo del Capítulo de
Florida de los Patrons of the Arts in the Vatican Museums y, además del
Laboratorio de Restauración, participan el Gabinete de Investigación
Científica, la Oficina del Conservador y el Laboratorio Fotográfico de los
Museos Vaticanos.
Monitoreo
continuo
En continuidad con el importante proyecto de
conservación finalizado en 1994 bajo la supervisión del entonces director
general Carlo Pietrangeli y llevado a cabo por el restaurador jefe Gianluigi
Colalucci, las pinturas de la Capilla Magna han sido objeto de constante
investigación y monitoreo por parte de los Museos Vaticanos a lo largo de los
años, necesario para evaluar su estado de conservación dada la alta afluencia
diaria de visitantes. El Laboratorio de Restauración inició un programa de
mantenimiento preventivo para todo el complejo decorativo con el fin de
eliminar sistemáticamente los depósitos acumulados con el tiempo. Hasta ahora,
estas operaciones se han realizado anualmente, por la noche, con la ayuda de
plataformas móviles, y han abarcado los muros con los lunetos de Miguel Ángel,
la serie de los Pontífices y las grandes escenas del siglo XV.
La
obra maestra que llena de asombro y maravilla
Ahora le toca el turno al gran y famoso muro tras el
altar, encargado a Miguel Ángel en 1533 por Clemente VII e iniciado bajo el
pontificado de Pablo III. Con sus 180 metros cuadrados de superficie pintada y
las 391 figuras que la animan, la obra se terminó en el otoño de 1541. El 31 de
octubre de ese año, el Papa celebró las vísperas solemnes en presencia de una
obra maestra que, como recuerda Giorgio Vasari, "llenó de asombro y
maravilla".
Por PAOLO
ONDARZA/Vatican News


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