San Cristóbal ha venido perdiendo su esencia, su belleza y muchas otras cosas más, aunque hay unos pocos esfuerzos de unos pocos por salvar la embarcación.
Pero si tú no haces causa común con los politicastros
de turno, poco puedes hacer, te ignoran, te echan a un lado, y sólo llegan los
arribistas, no los capacitados.
Es un pueblo anárquico, cualquierizado, sucio. Hay
mucho desorden en sus calles, un ruido infernal de los motoristas, un
pandemonium.
Es una ciudad invivible, exceptuando algunos lugares
en las afueras de la ciudad.
Yo pensaba que las autoridades estaban para poner la
casa en orden, pero que va, cada quien egoístamente está en lo suyo, cada quien
exhibe sus supuestos logros, no los sueños de todos, sino los de ellos, los que
les benefician económicamente.
Y yo me
pregunto: ¿Cuáles logros? Muestrénmelos. Algunos buscando sus chelitos, cheles,
o chelotes, una "jauría" de gente mediocre, mentirosa y detestable.
¿Y San Cristóbal? Bien gracias. Drogas en todos los barrios. ¿Y la Policía que
hace? ¿Y Hogares Crea que hace? ¿Y las iglesias que hacen? ¿Y las demás
instituciones? ¿ Y las autoridades locales?
Y acabaron con los clubes que ayudaban bastante al
desarrollo intelectual y deportivo de los jóvenes.
Aquí no hay un proyecto común de desarrollo
comunitario, de desarrollo en sentido general, que mejore la calidad de vida
del sancristobero.
Dos o tres sacan la cara por este desventurado pueblo
y poco caso les hacen; les cortan el agua y la luz, los desdeñan, los amenazan,
los desprecian y los ignoran.
Disentir de ellos es un pecado original, esos malditos
fascistas, falsos demócratas, trogloditas.
Yo aún vivo aquí porque la mayoría de mi familia vive
aquí, y además porque no tengo recursos económicos para mudarme a un lugar más
tranquilo y donde no haya que tolerar tantas "vainas", pero esto,
esto, esto no lo aguanta nadie.
San Cristóbal es un caos, y como decían los personajes
del Chapulín Colorado: ¿Y ahora quién podrá defendernos? Y no voy a decir que:
¡DIOS! No! Él no es responsable de esta debacle,
somos todos nosotros, empezando por las llamadas "autoridades", que
más bien lucen inútiles, farsantes, ineptas, ambiciosas.
Algún día debemos ser responsables y servir para algo
verdaderamente positivo "para todos" en esta colapsada sociedad.
Porque mucho de lo que veo, indigna hasta la saciedad.
Es cuanto, por ahora. Pero tengo mis lentes, mi
catalejo, puestos en la lamentable situación de SC, y voy a escribir la próxima
vez con nombres y apellidos, si fuere necesario.
Me duele SC y estoy "jarta", ¡Sí! Y no me
importa lo que piensen de mí por haber escrito de esta manera desaforada, soy
de carne y hueso y soy periodista, y soy sancristobalense de pura cepa.
Por DAMARIS
JACQUELINE BALLISTA
La autora es periodista


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