Casa Blanca afirma todavía “no está lista” para escoltar petroleros a través del estrecho de Ormuz
WASHINGTON (12 Marzo 2026).- Sometido a los bombardeos diarios de Estados Unidos e Israel desde hace dos semanas, Irán ha respondido con su principal herramienta de presión contra Occidente: el bloqueo del estrecho de Ormuz, por el que pasa a diario el 20% del tráfico de barriles de petróleo en el mundo, pero también buena parte del aluminio, fertilizantes y otros recursos críticos.
Para paliar el aumento repentino de precios –que han llevado el barril de Brent a máximos del 2022, tras la invasión rusa de Ucrania–, Washington anunció que liberará 172 millones de barriles de su reserva nacional, que forman parte de los 400 millones que inyectarán al mercado una treintena de países.
El siguiente paso para calmar la economía, que se
encamina a una nueva espiral inflacionaria, sería, como prometió el presidente
Donald Trump el 3 de marzo, que la Marina de EE.UU. comience a “lo antes
posible a escoltar petroleros a través del estrecho de Ormuz”. Pero esa
operación pondría en peligro las vidas de soldados estadounidenses, como han
demostrado los últimos ataques de Teherán contra buques que circulaban por el
estrecho.
El secretario de Energía, Chris Wright, ha reconocido
este jueves que “no puede ocurrir ahora”, aunque “sucederá relativamente
pronto”. Durante una entrevista con la CNBC, ha afirmado: “Simplemente, no
estamos listos (para escoltar petroleros). Todos nuestros activos militares
están en este momento enfocados en destruir las capacidades ofensivas de Irán y
la industria manufacturera que abastece dichas capacidades”, ha añadido,
afirmando que su intención es poder proteger el flujo de petróleo “antes de que
finalice este mes”.
Poco después de sus declaraciones, el nuevo líder
supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ha prometido venganza contra EE.UU. e Israel
y ha advertido que mantendrá cerrado el estrecho de Ormuz para “presionar a los
enemigos”. También ha prometido que, si la guerra continúa, activará “otros
frentes en los que el enemigo tiene poca experiencia y será extremadamente
vulnerable”, aunque no ha precisado cuales.
Trump declaró el miércoles que EE.UU. ya ha “ganado
esta guerra”, pues el Pentágono estima que ya ha destruido alrededor del 90% de
las plataformas de lanzamiento de misiles y drones iraníes. Pero la situación
en Ormuz, los bombardeos en Israel y en las bases y embajadas estadounidenses
en la región, así como las palabras del hijo del difunto Ali Jamenei, son un
desafío directo a esa afirmación.
En el Capitolio de EE.UU., numerosos congresistas han
criticado los bandazos de la Administración Trump para justificar esta guerra y
lo que consideran una mala previsión de la represalia iraní. “El pueblo
estadounidense no ha tenido voz ni voto en todo esto”, ha denunciado esta
mañana el senador demócrata Andy Kim. “No paran de engañar al pueblo: el
secretario Wright dijo hace unos días que ya estábamos escoltando cargamentos
con nuestra flota naval y luego borró esa publicación. Dijo que no liberaríamos
nuestras reservas de petróleo y ahora vemos que lo están haciendo. Hoy ha dicho
que quizás a finales de mes escoltaremos barcos a través de Ormuz, pero se lo
está inventando, y eso es lo que da tanto miedo y mantiene a los mercados inestables”.
El secretario de Energía, que se ha disculpado por
haber mentido en su publicación en X, ha reconocido que la situación en Ormuz
afectará a los bolsillos de los estadounidenses, añadiendo que esto será
“doloroso a corto plazo, pero ganaremos en el largo”, pues EE.UU. está
destruyendo “la capacidad de Irán de amenazar los mercados energéticos”.
Por su parte, Trump, que criticó a Joe Biden por el
aumento de la energía durante la guerra de Ucrania, así como por liberar parte
de las reservas de petróleo, ha celebrado a través de sus redes sociales que
EE.UU. es “el mayor productor de petróleo del mundo, por lo que, cuando suben
los precios, ganamos mucho dinero”.
Más allá de los efectos que pueda tener en la economía
global la escasez de petróleo, los agricultores estadounidenses van a ser de
los primeros en notar el impacto del bloqueo de Ormuz, y podrían votar en
consecuencia en las próximas elecciones legislativas, en noviembre. Por el
estrecho pasa el 30% del fertilizante nitrogenado que necesitan para sus
cultivos, entre otros recursos que ya están viendo incrementos en el precio
cuando se acerca la temporada de siembra y planificación.
“Los precios de la energía afectan a toda la
economía”, ha recordado este jueves el senador demócrata por Georgia, Jon
Ossoff. “Esta mañana he hablado con un productor de algodón de Georgia.
Aproximadamente un tercio del comercio internacional de fertilizantes pasa por
el estrecho de Ormuz, y se acerca la temporada de siembra. Los agricultores de
todo el país están viendo cómo los precios de los fertilizantes se disparan.
Los precios del diésel también se están disparando. Los agricultores ya están
sufriendo las consecuencias de la guerra comercial por los aranceles”, ha
denunciado: “Y eso repercutirá todavía más en los precios de los alimentos”.
Por JAVIER DE
LA SOTILLA/La Vanguardia


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