De 60 años, José Antonio Kast asume la presidencia de Chile hasta 2030 con el respaldo de una coalición de derecha y centroderecha
SANTIAGO, Chile (11 Marzo 2026).- A las 12:28 horas, José Antonio Kast recibió la banda y los símbolos que distinguen su cargo, convirtiéndose en el Presidente número 35 de la historia republicana de Chile. A sus 60 años, gobernará hasta el 11 de marzo de 2030, con el respaldo de una coalición de derecha y centroderecha.
Asumió en el Salón de Honor del Congreso, ante más de
mil invitados, y su periodo ya marca algunos hitos históricos: será el primer
mandatario en residir en el Palacio de La Moneda desde que lo hiciera Carlos
Ibáñez del Campo en 1958. Lo hará junto a Pía Adriasola, quien asumirá como
Primera Dama, figura que estuvo ausente durante la administración saliente.
Kast, con un tono sereno pero visiblemente emocionado,
asumió la Presidencia tras imponerse en la segunda vuelta de diciembre con el
58,1% de los votos, equivalente a 7.263.236 sufragios, la mayor cantidad
obtenida por un candidato en la historia electoral del país. Fue su tercer
intento, tras presentarse en 2017 y 2021, cuando perdió en segunda vuelta.
Antes de la ceremonia, el Presidente esperó en una sala
protocolar del Congreso que actualmente funciona como capilla. Horas antes, la
Contraloría General de la República desestimó un requerimiento que buscaba
impugnar la banda con el escudo nacional, validando su uso.
El día eso sí
partió con un hecho que impactó al país: Un carabinero fue baleado en Puerto
Varas quedando con muerte cerebral. El crimen se transformó en una de los
primeros temas del que Kast se hizo cargo, incluso minutos antes de asumir,
decidiendo enviar a la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, a la región de
Los Lagos.
"Cuando atacan a un carabinero nos atacan a todos
nosotros y aquí va a haber un antes y un después", comentó cuando aún
estaba en Cerro Castillo.
Al ingresar al Salón de Honor, caminó sin detenerse
por la alfombra roja hasta que llegó al lugar donde estaba la exprimera dama
Cecilia Morel. En ese momento, cuando intentó saludarla, comenzó a estrechar la
mano de varios de los presentes.
"Sí, juro", respondió Kast cuando le
preguntaron se prometía o juraba cumplir y hacer cumplir las leyes de la
República.
Acto republicano
La ceremonia fue encabezada por la senadora Paulina
Núñez (RN), quien horas antes fue elegida presidenta del Senado. La nominación
de ella, pero especialmente la de Jorge Alessandri en la testera de la Cámara,
se transformaron en dos buenas noticias para Kast, quien tendrá a dos
parlamentarios afines liderando el Congreso.
El Mandatario saliente, Gabriel Boric, entregó la
banda presidencial tras cuatro años en La Moneda y con una aprobación cercana
al 30%, según varias encuestas. Pese a las tensiones de un traspaso marcado por
la controversia en torno al denominado "cable chino" y las denuncias
de eventuales "amarres" administrativos y un fuerte déficit fiscal,
la ceremonia se desarrolló con parsimonia y bajo estricto protocolo.
Atrás quedaron los 87 días de la larga transición
chilena. La presencia de Núñez en la testera también tuvo un carácter
simbólico, al convertirse en la primera presidenta del Senado proveniente de la
centroderecha. Tras firmar las actas que certifican su asunción, Kast se colocó
la banda presidencial con la ayuda de Núñez. Posteriormente, el Mandatario
saliente le entregó la piocha de O'Higgins, insignia que simboliza el poder
presidencial.
Escenario
en que asume
El escenario en que inicia su mandato está marcado por
diversas dificultades. Durante la campaña, su sector habló de la necesidad de
un "gobierno de emergencia", en alusión a problemas como el deterioro
de las cuentas fiscales —con un déficit estructural que alcanzó el 3,6% del PIB
frente a una meta de 1,1%— y la creciente sensación de inseguridad.
A ello se suman otros desafíos, como la reconstrucción
tras los incendios en la zona centro-sur y un escenario internacional
tensionado por conflictos como la guerra en Irán
Asimismo, Kast deberá enfrentar decisiones heredadas
del gobierno anterior, entre ellas el respaldo a la candidatura de Michelle
Bachelet a un cargo en Naciones Unidas —ya apoyada por Brasil y México— y las
repercusiones del caso del cable submarino con China. Con todo, las
expectativas sobre el nuevo gobierno son altas. Algunos analistas anticipan que
la denominada "luna de miel" presidencial podría ser breve. Desde el
equipo del Mandatario electo han dado señales de que en los primeros días se
adoptarán decisiones orientadas a imprimir un rápido ritmo de gestión. Entre
ellas figura el denominado "Desafío 90", un plan liderado por el
economista Bernardo Fontaine que busca impulsar medidas en los primeros tres
meses de gobierno.
De hecho, según ha trascendido, en su primer discurso
como Presidente —programado para las 21:00 horas— se espera que anuncie algunas
de las prioridades inmediatas de su administración.
En el plano legislativo, el nuevo Mandatario
enfrentará un Congreso fragmentado. Su sector, sumando a Chile Vamos y algunas
fuerzas de centro, se aproxima a la mayoría en la Cámara de Diputados, aunque
dependerá de acuerdos con otras bancadas para sacar adelante su agenda. La
bancada del Partido Nacional Libertario aparece como un aliado probable en
varias iniciativas, mientras que el Partido de la Gente también podría
convertirse en un actor clave en determinadas votaciones. En el Senado, el
panorama podría ser algo más favorable. Con el eventual respaldo de los
senadores de Demócratas, el oficialismo podría alcanzar una mayoría
circunstancial, aunque no está asegurado que ese apoyo se mantenga de manera
permanente.
Por BENJAMIN
BLANCO/Emol.com


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