Donald Trump asegura que “haremos algo muy pronto” en Cuba ante las pésimas condiciones en la isla

NUEVA YORK (17 Marzo 2026).- Donald Trump no habla como el presidente de la considerada la democracia de mayor duración de las que existen. Su pose y su lenguaje recuerdan más bien la actitud de los monarcas absolutistas que ven el mundo como un imperio propio. Su retórica es la de los colonizadores medievales.

“Sí, creo que tendré el honor de tomar Cuba”, señaló Trump a los periodistas este pasado lunes. Al preguntarle si eso significaba utilizar la diplomacia o recurrir a la acción militar, respondió: “Tomar Cuba de alguna forma, ya sea que la libere o la tome, creo que puedo hacer lo que quiera con ella, si os digo la verdad. Es una nación muy debilitada en este momento”.

En ese momento la isla y sus diez millones de habitantes sufrían un apagón generalizado de carácter masivo, que algunos ya veían casi como decisivo, después de dos meses y medio de bloqueo petrolífero, en especial del flujo que procedía de Venezuela, su principal proveedor. Su grifo está cerrado desde que el 3 de enero fue secuestrado en Caracas y trasladado a Nueva York su líder, Nicolás Maduro. Y México tampoco parece dispuesto a arriesgarse a la ira imperial estadounidense.

El corte de la red eléctrica, en su mayor parte dependiente del petróleo, continuaba en buena parte este martes. Como llueve sobre mojado, esa sensación de final del camino se acrecentó con un terremoto del grado seis en la escala de Richter en la provincia de Guantánamo.

La crisis en la mayor de las Antillas tiene un claro epicentro en Washington. Sin concretarse todavía las consecuencias del seísmo, Trump insistió este mismo martes en la Casa Blanca que “Cuba está en muy malas condiciones” y que las autoridades de ese país “están hablando con Marco y haremos algo muy pronto”. Sea amistosamente o no, puesto que sigue sin descartar una posible misión militar.

Marco Rubio, secretario del Departamento de Estado e hijo de inmigrantes cubanos (económicos, no políticos), intervino para remarcar que las reformas anunciadas por el gobierno de Miguel Díaz-Canel no son suficientes ni satisfacen al ejecutivo estadounidense, que es quien parece tener en su mano el destino de la isla, y reiteró que la marcha del actual mandatario cubano es una condición obligatoria, sin que esto suponga la caída del régimen comunista. La opción sería similar a la vía venezolana de colocar en la cúpula a alguien de dentro del régimen, pero sometido a la voluntad de Trump.

“Cuba tiene una economía que no funciona dentro de su sistema político y gubernamental. No pueden arreglarla, así que tienen que cambiar de manera drástica. Lo que anunciaron el lunes no es lo suficientemente drástico. No va a solucionarlo. Así que tienen que adoptar allí algunas decisiones importantes, sostuvo Rubio. “Tienen que poner a nuevas personas al mando”, remarcó.

Solución a la venezolana

La marcha del presidente Díaz-Canel, como pide Washington, no implicaría la caída del régimen comunist

La Habana anunció el lunes que el gobierno está dispuesto a abrirse a las inversiones internacionales en el país. Esto incluye a las empresas estadounidenses y, yendo todavía más lejos, permitir la entrada de capital de los que huyeron en su día como opositores al castrismo.

Los ciudadanos cubanos que viven en el extranjero, en lugares como Miami, visto hasta hace poco como lo peor, podrán invertir en el sector privado y poseer negocios en su país de origen, declaró a la cadena NBC el responsable de la economía cubana. Esto también incluye a los descendientes de lo que en el argot de la isla se conocieron como “los gusanos”.

Oscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro de Cuba, afirmó que un el bloqueo petrolífero por parte de Estados Unidos está obstaculizando estos esfuerzos, al tiempo que la isla enfrenta una crisis energética, protestas violentas poco comunes y presión pública de la administración Trump.

En sus declaraciones no quedó clara la amplitud que puede tener esta apertura o como se compara este movimiento con los que se realizaron en la época en que Barack Obama ocupaba la presidencia estadounidense hace una década. Pero esta vez el anuncio llega cuando la isla se encuentra en plena crisis humanitaria, que hace cada vez más difícil hallar alimentos o poder mantener la higiene.

Sin embargo, Rubio descartó que esa apertura parezca suficiente y más bien lo consideró una medida para parchear la situación muy dirigida a persuadir a la Casa Blanca para que ceda en su presión asfixiante.

El gobierno estadounidense reclama, además, que el ejecutivo cubano libere a los prisioneros políticos y se oriente hacia liberalización no solo económica, sino también política, a cambio del levantamiento de las sanciones.

Caía la noche oscura el lunes en La Habana, en pleno apagón del suministro eléctrico, con la única iluminación de un metafórico arco iris cuando Trump habló de tomar la isla

Caía la noche oscura el lunes en La Habana, en pleno apagón del suministro eléctrico, con la única iluminación de un metafórico arco iris cuando Trump habló de tomar la islaYAMIL LAGE / AFP

Mientras Trump y Rubio continuaban con sus amenazas, el ministerio de Energía y Minas cubano aseguró que se había restaurado el sistema eléctrico en la ciudad de Pinar del Río y en la provincia de Holguin, en la región del sureste, además de que algunos microsistemas empezaba a operar en varios territorios.

En tanto que Cuba produce el 40% de su petróleo y ha estado generando su propia electricidad, no es en absoluto suficiente para satisfacer la demanda y su red eléctrica continúa deteriorándose. Este nuevo apagón es el sexto de gran dimensión en un año.

 

 

Por FRANCESC PEIRÓN/

Corresponsal La Vanguardia en Nueva York


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