Irán impone un peaje en Ormuz con la aprobación de una ley que impondrá tarifas a los buques que transiten por esta vía estratégica

JERUSALÉN (27 Marzo 2026).- El Parlamento iraní busca ampliar su control sobre el estrecho de Ormuz con la aprobación de una ley que impondrá tarifas a los buques que transiten por esta vía estratégica. La medida, adelantada por las agencias iraníes Tasnim y Fars, formalizaría un sistema de peajes que ya se aplica de facto en plena guerra.

“Según este plan, Irán debe cobrar peajes para garantizar la seguridad de los barcos que atraviesan el estrecho de Ormuz”, afirmó un responsable parlamentario a los medios persas. “Esto es completamente natural. Como en otros corredores, cuando las mercancías pasan por un país se pagan tasas”, añadió.

En paralelo, Israel anunció el asesinato del comandante naval de la Guardia Revolucionaria, Alireza Tangsiri, considerado una pieza clave en la estrategia marítima del país. “El hombre que era directamente responsable de la operación de minado y bloqueo del estrecho de Ormuz fue eliminado”, declaró el ministro de Defensa israelí, Israel Katz. Tangsiri había desempeñado un papel central en el desarrollo de la doctrina naval iraní para controlar el tráfico en el Golfo.

Su muerte, no confirmada oficialmente por Teherán, se enmarca en una campaña israelí contra altos mandos iraníes, como el anterior líder supremo Ali Jamenei, y el comandante al mando de la Guardia Revolucionaria, Ali Larijani. No obstante, Israel retiró de su lista de objetivos al ministro de Exteriores Abás Aragchi y al presidente del Parlamento iraní, Mohamed Bager Galibaf, después de que Pakistán instara a Washington a presionar a Israel para que no atacara a posibles interlocutores en una negociación, según una fuente pakistaní citada por la agencia Reuters.

La guerra abierta en el golfo mantiene el tránsito marítimo del paso prácticamente bloqueado desde el 28 de febrero. Por esta ruta transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo, y su cierre ha provocado una subida del precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril, un incremento cercano del 40% respecto a los niveles previos al conflicto. Las consecuencias se extienden ya mucho más allá del sector energético: aerolíneas, industria química, comercio minorista o turismo empiezan a notar los efectos de una crisis que algunos analistas califican como “el mayor shock energético de la historia”.

Cerca de 2.000 buques permanecen bloqueados a ambos lados del estrecho, según datos de la Organización Marítima Internacional. Muchas navieras han optado por esperar antes que arriesgarse a rutas alternativas más largas y costosas o a cruzar sin garantías de seguridad. De los aproximadamente 120 tránsitos diarios habituales se ha pasado a apenas una quincena de cruces semanales detectados con sistemas de seguimiento activos. A ello se suma la presencia de “buques fantasma” que navegan con los sistemas de identificación apagados para evitar controles o sanciones.

Aunque la legislación aún no ha sido aprobada, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ya gestiona un sistema de autorización previa que funciona como un peaje encubierto. Las compañías deben contactar con intermediarios vinculados a este cuerpo, remitir toda la documentación del buque y esperar su validación. Si reciben autorización, cruzan escoltados por embarcaciones iraníes a través de una ruta específica próxima a la isla de Larak. “Ahora, como la guerra tiene costes, naturalmente debemos hacer esto y cobrar tasas de tránsito”, justificó el miembro del parlamento persa, Alaedin Borujerdi, quien cifró en torno a dos millones de dólares el pago exigido a algunos buques.

Irán ha convertido el estrecho en una herramienta de presión en el conflicto con Estados Unidos e Israel, y exige el reconocimiento de su autoridad sobre la zona como una de las condiciones para poner fin a la guerra. “Cuando Irán toma Ormuz como rehén, todos los países pagan el rescate en la gasolina, en el supermercado y en la farmacia”, denunció el consejero delegado de la petrolera Adnoc, Sultan el Jaber, que calificó la situación de “terrorismo económico”.

En una comunicación a la Organización Marítima Internacional, el país indicó que los “buques no hostiles” pueden beneficiarse de un paso seguro si no participan en acciones contra Teherán y cumplen las normas establecidas. Países como China, India, Malasia o Corea del Sur, han llegado a un acuerdo con los persas y sus petroleros han logrado cruzar el paso. En algunos casos, según fuentes del sector, los pagos se han realizado en monedas alternativas como el yuan, aunque no existen cifras oficiales.

En este escenario, la embajada iraní en Madrid asegura que no ve a España como enemigo. “Irán considera a España un país comprometido con el derecho internacional, por lo que se muestra receptivo ante cualquier solicitud procedente de Madrid”, señaló en un mensaje difundido en redes sociales. Se trata de la primera concesión explícita a una de la Unión Europea por parte del mando iraní. En ese sentido, Tailandia y Malasia han logrado el paso de algunos de sus buques tras contactos directos con Teherán.

Mientras tanto, la guerra continúa escalando sobre el terreno. Irán lanzó nuevas oleadas de misiles contra Israel, activando las sirenas antiaéreas en Tel Aviv y causando varios heridos. En paralelo, ataques israelíes alcanzaron distintos puntos de territorio iraní, incluidas zonas residenciales en Shiraz y Bandar Abás. La extensión del conflicto a otros países del Golfo, como Emiratos Árabes Unidos, donde restos de un misil causaron víctimas, refuerza el riesgo de una escalada regional de mayor alcance.

 


Por HELENA PELICANO/La Vanguardia


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