La badmintonista Taymara Oropesa tiene una sola idea: el oro en Santo Domingo
LA HABANA, Cuba (17 Marzo 2026).- «Mi objetivo principal reside en obtener el oro de la modalidad individual en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo-2026», confiesa la badmintonista cubana Taymara.
Oropesa, quien lleva esa espinita clavada tras perder
las finales de Barranquilla-2018 y San Salvador, cinco años más tarde.
«También buscaremos participar con más atletas para
conseguir medallas en el equipo y los dobles», expresa, luego de que la Isla
sellara un paso importante en ese camino, apoderada de dos de oro y una plata
en el reciente xxiv Torneo Internacional Giraldilla de La Habana.
La dueña de cinco preseas en las lides múltiples
regionales, incluido un título como parte de la pareja femenina en la
mencionada localidad colombiana, devino la gran protagonista en el Coliseo de
la Ciudad Deportiva el último fin de semana. Ganó el single y la dupla mixta,
junto a Roberto Carlos Herrera, además de terminar subcampeona en el binomio de
las mujeres, unida a Leyanis Contreras.
«A finales de noviembre realizamos un cambio muy bueno
en la base de entrenamiento, de Pinar del Río a Artemisa. Ahora estamos
concentrados hacia la cita centrocaribeña y en lo personal me veo muy bien,
físicamente mejoré después de la maternidad y bajé de peso».
La holguinera culmina un proceso de regreso a su forma
óptima, pues abandonó las canchas cuando sumaba seis meses de gestación, aunque
volvió a la batalla unas pocas semanas después de brindarle la bienvenida a su
hija y a los tres meses ya compitió en el Giraldilla de 2025, coronada en el
doble femenino y tercera en el mixto.
A finales de ese calendario confirmó su ascenso en un
Internacional de Bolivia, el Santo Domingo Open y el Venezuela Internacional.
La segunda de esas lides ocurrió en la misma ciudad que acogerá el principal
reto del año, «y es muy bueno, porque uno se va adaptando al clima y todas esas
cuestiones».
Considera la competición finalizada en La Habana el 15
de marzo de gran relevancia, porque brindaba muchos puntos a la clasificación
centroamericana, cuando falta muy poco para su corte final, y por tanto los
mejores jugadores del área asistieron al torneo, detrás de valiosas unidades.
«Entonces es muy importante celebrar esta justa en
casa, seguida por una de mayor categoría, entre el 31 de marzo y el 5 de abril,
pues no tuvimos la oportunidad de viajar a otras competencias en países como
México».
Agradece el apoyo de la madre para cuidar a la niña
Samira Oropesa. «Ella me enseñó todo porque por primera vez soy mamá, además de
deportista, y constituye un sacrificio duro, sobre todo para la bebé. A veces
estoy lejitos de ella.
«Creo que ha adquirido el carácter de la madre y del
padre, muy intranquila, inquieta y curiosa. Pudiera convertirse en el futuro de
esta disciplina, si le gusta».
Ya sabremos si hereda ese linaje, pero Taymara se la
pondrá difícil en ese caso, pues la bronceada panamericana exhibe un gran
pasado, sólido presente y, a sus 30 años, aún le queda el derecho de soñar
mucho en su porvenir: «Como esta es mi pasión, continuaré hasta que el cuerpo
aguante».
Por JORGE
AUGUSTO ANGULO LEIVA/Granma


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