Papa León XIV: las guerras son fruto de la idolatría

MÓNACO (28 Marzo 2026).- Al comentar la condena a muerte de Jesús en la homilía de la misa de clausura de su viaje a Mónaco, León XIV condena «la actuación oculta de las autoridades poderosas, dispuestas a matar sin escrúpulos». 

«¿No es eso lo que ocurre hoy?», afirma, señalando al «poder y al dinero» como ídolos que ciegan y esclavizan, degradando la «riqueza en codicia y transformando la belleza en vanidad».

«¡Cuántos cálculos se hacen en el mundo para matar a inocentes; cuántas razones falsas se esgrimen para eliminarlos!»

En la parte trasera de las camisetas de algunos fieles en el Estadio Louis II de Mónaco, donde el Papa León XIV preside la misa de clausura de su viaje apostólico al Principado, está impresa la inscripción Daghe Munegu. En la lengua local: «¡Ánimo, Mónaco!». Una exhortación para el equipo de fútbol monegasco, a menudo acompañada del lema del propio Principado: Deo Juvante, «Con la ayuda de Dios». Quizás sea precisamente a través de este deseo como se pueden seguir buscando resquicios de luz, lejanos, sí, pero siempre superiores a las que el Pontífice define como las «visiones cortas» de quienes ensangrientan el presente y se «atiborran» de ídolos, de «pequeñas ideas», de «un poder que se ha convertido en dominio», de una riqueza «que degrada en codicia», de una belleza «maquillada en vanidad».



El «cálculo político» de una sentencia de muerte

El cambio al horario de verano tendrá lugar esta noche, pero la tarde monegasca regala, hasta el final de la celebración, destellos de sol que se reflejan en las banderitas blancas y amarillas, los colores del Vaticano, y en las rojas y blancas, los del Principado. Iluminadoras, por crueles que sean, son las palabras del Evangelio proclamadas durante la celebración. La condena a muerte de Jesús es una «voluntad precisa y meditada». Nace de «un cálculo político» basado en un miedo absurdo, pero con una lógica inquietante desde la perspectiva del apego al poder: ver «una amenaza» en aquel que transforma «el dolor del pueblo en alegría», afirma León XIV en su homilía, en francés.

“Somos así testigos de dos movimientos opuestos: por un lado, la revelación de Dios, que muestra su rostro como Señor todopoderoso y salvador; por otro, la actuación oculta de autoridades poderosas, dispuestas a matar sin escrúpulos. ¿No es eso lo que ocurre hoy? En su punto de encuentro se encuentra el signo de Jesús: dar la vida”

 La visión distorsionada de los jefes religiosos y los doctores de la Ley

Dar y devolver la existencia, como ocurrió con Lázaro, ante cuya tumba se conmovió el Señor. Él, «que vino al mundo para liberarnos de la condena de la muerte, es condenado a muerte». El Papa reconoce, pues, la distorsión en las acciones de los jefes religiosos y los doctores de la Ley, que llegan a violar la más elemental de las prescripciones: «no matarás».


“Así como al principio de los tiempos Dios dio vida al ser de la nada, así, en la plenitud de los tiempos, rescata toda vida de la muerte, que arruina la Creación”



Por EDOARDO GIRIBALDI/Vatican News 

 



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