Voces evangélicas llaman a frenar la espiral de violencia: “La guerra no es la solución, sino consecuencia del fracaso”
MADRID, España (4 Marzo 2026).- La nueva escalada militar tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra objetivos en Irán, y la respuesta iraní, ha sumido a Oriente Medio en un momento que líderes cristianos describen como “duro y extraño”. Desde Jerusalén, Belén y Nazaret, voces evangélicas piden oración y una mirada centrada en Cristo en medio del temor creciente.
Zaza Lima es psicóloga y teóloga, con décadas de
experiencia en la misión entre pueblos árabes y en contextos de mayoría
musulmana. Cuando comenzaron los ataques de este sábado estaba en un encuentro
con líderes cristianos de Oriente Próximo, escuchando de primera mano el
impacto emocional que la nueva escalada estaba provocando.
“Todos hablaban del dolor y del trauma”, dice Zaza
Lima al conversar con Protestante Digital. Fue un momento, nos explica, para
contemplar y compartir el dolor con personas de distintos lugares donde estos
días pueden estar sufriendo la caída de misiles y ataques de los distintos
ejércitos implicados en una cruenta batalla.
“No tengo una voz para representar a todos; hablo como
amiga, como quien ama, ora y acompaña”, afirma Lima, que actualmente cursa
estudios en el Bethlehem Bible College, lo que le ha permitido un contacto
cercano tanto con cristianos palestinos como con creyentes árabes ciudadanos de
Israel y otros líderes evangélicos de la zona.
Un
lamento y una oración
Entre ellos se encontraba el Rev. Dr. Jack Sara,
presidente del Bethlehem Bible College y secretario general para Oriente Medio
y Norte de África de la Alianza Evangélica Mundial. Nacido y criado en la
Ciudad Vieja de Jerusalén, Sara describe el momento actual como “muy duro y
extraño para nuestra región”.
“La guerra contra Irán y la violencia continua, que
tantas veces no distingue entre inocentes y quienes están involucrados, están
profundizando el miedo y la incertidumbre en todo Oriente Medio”, señaló en un
mensaje difundido el sábado.
“Pedimos que
oréis, no solo por Tierra Santa, sino por toda la región. Orad por contención.
Orad por sabiduría en los líderes. Orad por protección sobre los civiles. Orad
para que la iglesia sea un testimonio fiel de la paz de Cristo en medio del
tumulto”.
Sara citó el Salmo 46:1: “Dios es nuestro amparo y
fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”, y añadió: “Que el
Señor tenga misericordia de todos nosotros y traiga Su paz donde los esfuerzos
humanos han fracasado”.
A esta oración se unió la voz del profesor de Biblia y
Misión de la Escuela de Estudios Interculturales del Bethlehem Bible College,
Azar Ajaj, que expresó en sus redes el lamento por “un conflicto que se está
expandiendo, afectando a tantas vidas y dejando atrás a familias desplazadas de
sus hogares de su sensación de seguridad”.
“El miedo y la incertidumbre son fuertes, pero incluso
en el corazón de la tormenta, la esperanza permanece”, añadió Ajaj. “Os pido
que os unáis a mí en oración, por las madres ansiosas por sus hijos, por los
niños aterrorizados por las sirenas, por las familias que han perdido a sus
seres queridos y su sustento, y por los desplazados que huyen de zonas
peligrosas sin tener un lugar a donde ir”.
Una
humanidad que sufre
Zaza Lima insiste en que el sufrimiento en este tipo
de conflictos suele afectar a los más débiles y pobres. “Muchos no pueden
siquiera marcharse de las zonas donde empiezan a caer bombas, por eso es tan
doloroso ver que algunos señalan a la guerra como una solución. Para mí,
siempre que se llega a una guerra es porque ha habido un fracaso”, expone en
conversación con Protestante Digital.
Durante esos días también compartió espacio con Dina
Katanacho, directora de la Arab Israeli Bible Society, que trabaja para hacer
accesible la Biblia a cerca de 1,8 millones de ciudadanos árabes en Israel, y
con Rasha Saba, secretaria general de la Fellowship of Christian Students in
Israel, un ministerio que reúne a judíos mesiánicos, cristianos árabes y
creyentes internacionales que estudian en el país.
La presencia conjunta de líderes que sirven en
contextos identitarios complejos —árabes israelíes, palestinos, judíos
mesiánicos— subraya la realidad que a menudo queda fuera del foco mediático: la
iglesia en la región está formada por comunidades diversas que comparten el
mismo temor, el mismo duelo y la misma incertidumbre
Volver
al camino de la paz
“Violencia genera violencia”, advierte Lima. A su
juicio, cada nueva acción militar corre el riesgo de abrir una espiral
imprevisible. “La guerra siempre es una solución que revela un fracaso. Es el
resultado de que fracasamos en nuestros diálogos y en nuestras diplomacias”.
Sin negar las complejidades políticas ni las tensiones
históricas, considera que “la guerra nunca nace del corazón de Dios”. Por eso
insiste en que el testimonio cristiano no puede construirse desde la
justificación del sufrimiento, sino desde la compasión y la reconciliación. “Mi
deseo -concluyó- es que como iglesia de Jesús nunca perdamos de vista que él es
el príncipe de la paz”.
Situación
límite para refugiados y familias desplazadas
En muchos de los países hay misiones humanitarias
cristianas trabajando en el terreno entre los colectivos más desfavorecidos y
necesitados. Por ejemplo, Alianza Solidaria, el brazo humanitario de la Alianza
Evangélica Española, apoya un proyecto con refugiados en el Líbano, situado en
una zona donde Hezbolá suele tener efectivos. En estos momentos, es una zona
peligrosa y en la que incluso el contacto resulta difícil, según explicaron a
Protestante Digital fuentes de AS.
Desde World Vision siguen asimismo la situación en
varios países donde operan con “gran preocupación”, expresó Eleanor Monbiot,
directora regional para Oriente Medio de la ONG. “La escalada de violencia que
se está produciendo en Oriente Medio”, reflexiona, pone “en grave peligro la
vida de millones de niños y niñas y familias de toda la región. Hacemos un
llamamiento a la paz e instamos a todas las partes en conflicto a que reduzcan
la tensión”.
“Gracias a nuestro trabajo con comunidades del Líbano,
Cisjordania, Siria, Jordania y Turquía, sabemos cómo los conflictos, la
violencia y los desplazamientos continuados de los últimos años y meses dañan
emocional y físicamente a la infancia. Este ciclo de violencia debe terminar,
para que los niños y niñas puedan prosperar y tener un futuro”, expresan desde
World Vision, que insta a las distintas partes en el conflicto a “dar prioridad
a la seguridad y el bienestar de las familias y la infancia, al tiempo que se
garantiza que la ayuda humanitaria llegue a quienes la necesitan en toda la
región”.
Por JAVIER
HOFKAMP/Protestante digital


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