La Pepsi retira su patrocinio al Wireless Festival tras la contratación de Kanye West como cabeza de cartel

LONDRES (7 Abril 2026).- Pepsi ha anunciado su decisión de retirar su patrocinio del Wireless Festival de Londres, uno de los eventos de música urbana más grandes del Reino Unido, tras la polémica generada por la contratación del rapero Kanye West, ahora conocido como Ye, como artista principal para las tres noches del festival programado del 10 al 12 de julio.

La medida pone fin a una colaboración de más de una década entre la marca de bebidas y el festival, que se promocionaba oficialmente bajo el nombre Pepsi MAX Presents Wireless. La compañía no detalló públicamente las razones específicas de su retirada, aunque su anuncio se produjo pocas horas después de que el primer ministro británico, Sir Keir Starmer, calificara de "profundamente preocupante" la presencia de West en el cartel debido a sus comentarios antisemitas y expresiones de admiración por símbolos nazis en el pasado.

La contratación del rapero -que ha sido objeto de fuertes críticas en los últimos años por su historial de declaraciones ofensivas, incluida una canción titulada Heil Hitler y la venta de camisetas con esvásticas- ha provocado una fuerte reacción política y social en el Reino Unido. Organizaciones comunitarias y líderes públicos también han pedido la cancelación de su participación o incluso que se le impida la entrada al país bajo las normas migratorias británicas.

Además de Pepsi, otras empresas, como Diageo -propietaria de marcas como Johnnie Walker y Captain Morgan- han comunicado que también retirarán su apoyo al festival debido a las mismas preocupaciones de reputación.

La situación ha generado un debate más amplio sobre el papel de los patrocinadores y los criterios éticos en la asociación de marcas con artistas polémicos, mientras que los organizadores del Wireless Festival aún no han anunciado cambios en su cartel.

Varios políticos de todos los partidos reclamaron en las últimas horas prohibir la entrada del rapero al país, mientras que el ministerio del Interior indica que aún no ha recibido ninguna solicitud por su parte.

La diputada laborista Rachael Maskell afirmó que "no se le debe dar una plataforma" y el líder del Partido Liberal Demócrata, Ed Davey, pidió vetarle la entrada porque "hay que ponerse más duro contra el antisemitismo".

La dirigente conservadora, Kemi Badenoch, dijo que "no hay que dar voz a personas que hacen declaraciones antisemitas o que difunden cualquier contenido que incite a la violencia y al odio contra los judíos".

El pasado enero, el estadounidense se disculpó mediante un anuncio en el 'Wall Street Journal', donde dijo que "no era nazi ni antisemita" y atribuyó su comportamiento a un episodio bipolar que le había "destrozado la vida".

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