República Democrática del Congo aceptará migrantes deportados por Estados Unidos en polémico acuerdo internacional
KINSASA (6 Abril 2026).- La República Democrática del Congo (RDC) comenzará a recibir desde este mes de abril a migrantes deportados por Estados Unidos que no son ciudadanos estadounidenses ni congoleños, como parte de un acuerdo bilateral que amplía la política migratoria de Washington hacia terceros países.
El anuncio fue realizado por el Ministerio de
Comunicación congoleño, que informó que el país implementará un sistema de
acogida temporal para estas personas, quienes serán trasladadas bajo mecanismos
de inmigración estadounidense.
Según el Gobierno en Kinshasa, ya se completaron los
preparativos logísticos, incluyendo la habilitación de instalaciones en la
capital, donde los migrantes serán alojados en espacios designados con
supervisión administrativa, de seguridad y asistencia humanitaria.
Las autoridades insistieron en que el programa no
implicará un gasto para el Estado congoleño. “El apoyo logístico y técnico será
proporcionado por el Gobierno de Estados Unidos a través de agencias
especializadas en el movimiento de personas a nivel mundial”, indicó el
comunicado oficial.
Asimismo, el Ejecutivo subrayó que la estancia de los
migrantes será estrictamente temporal y que cada caso será evaluado de forma
individual conforme a la legislación nacional y los criterios de seguridad.
También recalcó que mantiene el control total sobre las decisiones relacionadas
con la admisión, permanencia o eventual expulsión de estas personas.
El Gobierno defendió el acuerdo como parte de sus
compromisos internacionales en materia de protección de derechos humanos,
destacando que el país ya alberga poblaciones de distintas nacionalidades
debido a su propia realidad humanitaria.
Con esta decisión, la RDC se suma a otros países
africanos —como Esuatini, Ghana, Ruanda y Sudán del Sur— que han firmado
acuerdos similares con Estados Unidos para recibir migrantes deportados de
terceros países.
No obstante, estos pactos han sido objeto de fuertes
críticas por parte de organizaciones internacionales. Human Rights Watch
advirtió en 2025 que este tipo de deportaciones ha expuesto a cientos de
personas a riesgos como detenciones arbitrarias, malos tratos y posibles
devoluciones a países donde podrían enfrentar persecución, señalando que esta
estrategia podría violar el Derecho Internacional.


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