Harán a 150 pruebas antidopaje a atletas boricuas estarán en Santo Domingo 2026 pese a reto presupuestario
SAN JUAN, Puerto Rico (26 Mayo 2026).- La Organización Antidopaje de Puerto Rico (Prado, por sus siglas en inglés) ha mantenido hasta el momento el ritmo de controles antidopaje proyectado y espera completar alrededor de 150 exámenes a atletas puertorriqueños rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, aunque reconoce que el presupuesto representa un reto.
Hasta ahora, la
entidad ha realizado cerca de 100 análisis y proyecta completar otros 50 antes
del inicio de la justa regional, pautado para el 24 de julio.
“Vamos muy bien con
el plan que se estableció para este año, desde el punto de vista de la cantidad
de pruebas que nos habíamos proyectado. Aún así, tenemos retos. El reto del
presupuesto es el más grande por el costo del manejo de las pruebas”, expresó
el presidente de la Prado, David Bahamundi, a El Nuevo Día.
El directivo explicó
que el presupuesto de la Prado proviene actualmente de dos fuentes. La
principal surge de la Ley 108 de 2022, que lleva por título Ley Antidopaje del
Deporte Puertorriqueño, aprobada como parte de los esfuerzos para que Puerto
Rico atendiera los señalamientos de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por
sus siglas en inglés), y que creó un fondo recurrente de $200,000 anuales para
sostener las operaciones del organismo.
Sin embargo, Bahamundi
indicó que ese dinero solo comenzó a recibirse el pasado año fiscal (2024-2025)
y que, para el actual periodo fiscal 2025-2026, ha recibido US$158,000.
Bahamundi señaló que,
antes de la aprobación de la ley, el financiamiento provenía del Departamento de
Recreación y Deportes (DRD), que incluso llegó a aportar cantidades superiores
a los $200,000. Aunque el año fiscal aún no ha concluido, sostuvo que la
entidad todavía desconoce si recibirá los US$42,000 restantes contemplados
originalmente.
“Específicamente en
la situación del presupuesto, es uno de los retos más grandes de la parte
operativa. Así que si logramos crear más conciencia en los legisladores y en el
mismo Departamento de Recreación y Deportes de que necesitamos el apoyo para
seguir operando”, argumentó Bahamundi.
“Nosotros dependemos
mucho del resultado competitivo de nuestros atletas, y todos queremos aplaudir
las medallas que se puedan lograr, pero mientras más medallas, más nos van a
exigir a nosotros para hacer pruebas. Entonces, un presupuesto recurrente de
esa cantidad que el gobierno supone que nos asigne, a veces se va a quedar
corto cuando nuestros atletas siguen mejorando su rendimiento”, puntualizó el
directivo.
Bahamundo reiteró que
las pruebas hay que verlas como “una inversión” en la salud y el rendimiento de
los atletas, y agregó que “todo el apoyo que pueda llegar a nuestra organización
sería bienvenido”.
La segunda fuente de
ingresos corresponde a servicios contratados por entidades externas, una
categoría que la organización identifica como ingreso privado.
Según explicó
Bahamundi, algunas federaciones, instituciones y organizaciones deportivas
solicitan controles antidopaje adicionales para sus eventos, ya sea por
recomendaciones de sus organismos internacionales o para cumplir con criterios
específicos de calidad y fiscalización.
Estas pruebas no forman parte del plan de trabajo ordinario financiado mediante el fondo establecido por ley, por lo que Prado ofrece asesoría y prepara una cotización según las características de cada competencia.
En algunos casos, las
federaciones internacionales exigen controles dirigidos a sustancias
específicas o a determinados atletas, y la entidad se encarga de ejecutar el
proceso y facturarlo.
“Con esto entra algo
de dinero, muy poco porque los costos son muy elevado, y sabemos que las
organizaciones deportivas pues tienen muchos retos para poder también hacer sus
eventos”, señaló Bahamundi, quien explicó que a estas entidades se les factura
el kit utilizado para realizar la prueba —que debe estar aprobado por la WADA—
además de los costos de envío de las muestras y el análisis de laboratorio.
La Prado tiene
convenios activos con con la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI) y con la Liga
de Béisbol Superior Doble A.
El presidente de la
agencia antidopaje nacional compartió que las pruebas tienen un costo de entre US$500 y US$750 cada una.
El rango de precios
varía según se realicen fuera o dentro de competencia: las primeras suelen ser
más económicas porque contemplan la detección de una menor cantidad de
sustancias, mientras que las segundas tienen un costo más elevado debido a que
el laboratorio analiza un espectro más amplio.
Al hablar sobre el
tipo de pruebas que realiza la entidad, Bahamundi precisó que estas incluyen
análisis de sangre y de orina.
“En algunas ocasiones
a los atletas solamente se les hace de orina. Para algunos aletas se les hace
de las dos al momento. O en un momento se hace de orina y en otro momento se
hace de sangre”, dijo Bahamundi.
“Las muestras de
sangre tienden a ser un poco más baratas en su análisis, pero busca sustancias
bien específicas y no se abre a todo el panel de sustancias que están
prohibidas. Por eso cuando hacemos de sangre el costo es un poco más bajo, pero
cuando hacemos sangre y orina, el costo casi se duplica”.
Llamado a gestionar autorizaciones terapéuticas con
anticipación
Bahamundi también
hizo un llamado a los atletas de la delegación que utilizan sustancias o
medicamentos por razones médicas a tramitar con tiempo las Autorizaciones de
Uso Terapéutico (AUT), mecanismo que permite el uso de sustancias incluidas en
la lista de prohibidas cuando existe una justificación clínica válida.
Explicó que el
proceso va más allá de presentar una excusa médica o una certificación de un
doctor, ya que requiere una evaluación detallada del caso.
Entre los criterios que se analizan figura la confirmación del diagnóstico mediante evidencia médica y la demostración de que se consideraron previamente tratamientos, medicamentos o suplementos permitidos antes de recurrir a una sustancia restringida. Solo cuando esas alternativas no son efectivas se contempla autorizar su uso con fines exclusivamente terapéuticos.
“Ese elemento es bien
clave, porque los juegos tienen su propio panel, pero los juegos atienden esas
solicitudes durante los juegos. Me explico, llegó el atleta a la villa, se nos
enfermó lamentablemente, y el médico de la delegación entiende que este
medicamento, que aunque está prohibido, es la solución para atenderlo de forma
efectiva y rápida. La villa tiene un panel de médicos expertos que lo evalúa y
lo contesta allí”, manifestó.
“Pero si el atleta está consumiendo o
utilizando estos medicamentos previamente, debe hacerlo (pedir la AUT) con su
país o con su organización internacional”, dijo.
Por SARA HERNÁNDEZ DEL VALLE/Endi.com



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