"No laceren la túnica de Cristo": El último llamamiento del papa León XIV a los lefebvrianos
CIUDAD DEL VATICANO (30 Junio 2026).- La carta enviada por León XIV al superior de la Fraternidad San Pío X lleva fecha del 29 de junio, fiesta de los santos Pedro y Pablo, dos días antes de las anunciadas consagraciones episcopales sin mandato pontificio que constituirían un nuevo acto cismático.
Tal y como había anunciado en los últimos días durante su
encuentro con los periodistas en Castel Gandolfo, el Papa León ha enviado un
último llamamiento a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X pidiéndole que no
proceda a la consagración de cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio,
prevista en Écône, Suiza, la mañana del 1 de julio.
«Con ánimo paternal deseo dirigirme a usted —escribe León
XIV— y, a través de usted, a los obispos, sacerdotes, seminaristas y fieles
vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, consciente de la
responsabilidad que el Señor me ha confiado como Sucesor del apóstol Pedro. La
Iglesia reconoce el apego a la vida litúrgica, el compromiso con la formación
sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición que
caracterizan a muchas personas y comunidades vinculadas a esta Fraternidad.
Esto ha motivado la actitud de atención y benevolencia que mis predecesores les
han manifestado constantemente».
«Con este espíritu, y colmado de afecto cristiano —continúa
el Pontífice—, les ruego y les pido de todo corazón: ¡ ¡Den marcha atrás!. Les
exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles, pues el acto
cismático que cometerían les privaría de la recepción lícita y, en algunos
casos, incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su propia
santificación».
«La Iglesia —se lee aún en la carta papal, redactada en
francés y dirigida al Superior general de la Fraternidad, don Davide
Pagliarani— está dispuesta a emprender un camino de diálogo y entendimiento que
el Espíritu Santo pueda hacer posible y fecundo. Rezo por ustedes porque
lacerar la túnica indestructible de Cristo es un pecado de extrema gravedad.
Que el Señor ilumine sus conciencias y despierte sus corazones. En virtud de la
autoridad recibida de Cristo, con el corazón afligido, pero aún lleno de
esperanza, siento el deber de pedirles que desistan de su propósito y
encomiendo estas intenciones al Corazón Inmaculado de María, Madre del Buen
Consejo».
El Papa pide, pues, una vez más a los lefebvrianos que
renuncien a llevar a cabo el acto cismático de las consagraciones episcopales
sin mandato pontificio, y es significativo que el argumento más contundente
esgrimido en la carta sea el bien de las almas de los fieles de la Fraternidad
San Pío X, ya que ello haría ilícitos y, en algunos casos (como la confesión
sacramental y el matrimonio) incluso inválidos los sacramentos celebrados.


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